LA FRASE DEL MES

LA FRASE DEL MES: "Buscad la belleza, es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo" (Ramón Trecet).

Pico de Argualas, (3046m). (5 de Julio de 2009)

Salida: Balneario de Panticosa (1600m).
Llegada: Pico de Argualas (3046m).
Desnivel: Unos 1400m.
Tiempo de subida: 4 horas.
Tiempo de bajada: 2 horas y media.

Ascensión realizada con Carlos.

Croquis de la subida al Argualas.

 INTRODUCCIÓN:

Por fin pude desquitarme y subir a éste, el último tresmil que me quedaba de esta zona del Balneario de Panticosa. Y es que una vez por pereza después de subir al Garmo Negro y a los Algás, y otra por malas condiciones meteorológicas y estado de la nieve, el caso es que ahí se quedó siempre el Argualas. La idea de volver a subir y sobre todo bajar la enorme pendiente que supone llegar desde el Balneario al collado de Argualas o de Pondiellos según se elija itinerario, no era precisamente muy atractiva después de hacerlo en varias ocasiones pero por cabezonería quise tachar este pico de mi lista de “pendientes”. Así pues, una vez sacada la espinita la ascensión transcurrió como relato a continuación.

ASCENSIÓN: 

Poco antes de las nueve de la mañana empezamos a andar tras dejar el coche al lado del Ibón de Baños ahora que después de destrozar todo lo que han querido y dejarlo todo a medias los señores promotores/constructores han puesto pies en polvorosa y se nos permite a los mortales poder subir con el coche hasta el mismo Balneario. La mañana es fresca y la mirada hacia el macizo de Argualas nos descubre unas nubes que pasan entre las cimas pero que de momento no cubren totalmente la zona.

Vista hacia el macizo de Argualas desde el Ibón de Baños.
La subida transcurre bien al principio por la senda que va remontando las cascadas y llegamos a la Mallata Baja sin más historia. El fresco de la mañana hace que estos primeros pasos se afronten a gusto y sin el calor sofocante de otras veces. De la Mallata Baja a la Alta no hay más que seguir las amplias zetas que describe el camino e ir dejando progresivamente los pocos árboles que todavía crecen por aquí. Vamos siguiendo una senda que asciende al lado de un pequeño regato de agua.

Al poco tiempo debemos elegir si tirar hacia el collado de Pondiellos o hacia el de Argualas, nosotros iremos hacia este último como es lógico. La senda ahora va entre grandes bloques y nos introduce en una canal por la que baja un torrente. Esta canal recuerdo alguna vez haberla evitado yendo por la derecha y dando un rodeo largo, pero esta vez subimos por ella aunque baja bastante agua todavía del deshielo. Cuando salimos arriba un pedregal será lo que nos encontremos, vemos los dos collados cercanos y tiramos hacia la izquierda buscando el de Argualas. Mi cansancio ya va haciendo mella y es que es mucho tiempo sin estar en la alta montaña…

El pedregal pronto se ve cubierto por un gran nevero que asciende hasta el propio collado de Argualas. No nos ponemos los crampones aunque los llevamos debido a que la nieve está blanda y hay huella muy marcada. En este punto se produce el momento crítico de la jornada; las nubes lo cubren todo, en algún momento no vemos a 20 metros y eso unido al cansancio que llevo me hace dudar si seguir o no con la aventura.

Cerca del collado de Argualas. Las nubes entran y salen con rapidez.
Baja una pareja por el nevero y les pregunto cómo está la cosa arriba, a lo que me contestan que mejor que aquí, que arriba está más despejado aunque entran nubes y salen sin parar. Así que decidimos seguir hasta el collado y ver de primera mano el panorama. Este tramo me cuesta horrores superarlo pero cuando por fin llegamos al collado, las nubes están altas y efectivamente tenemos mayor visibilidad que antes. 

Nos dirigimos entonces, tras un breve descanso para abrigarnos un poco, beber y comer alguna cosa, hacia un promontorio que sale a nuestra izquierda en el sentido de la marcha. Tras subirlo (hay algunos mojones sueltos) y bajarlo de nuevo a una pequeña olla que hay entre dicho promontorio y la cresta de Argualas, dejamos las mochilas en este lugar y subimos así más ligeros buscando los trazos que nos llevan al mismo filo del cresterío entre los Algás y el Argualas.

Croquis de la subida a la cresta. El tramo discontinuo transcurre por detrás.

La subida es empinada pero nada difícil, en unos minutos y por un pedregal llegamos al filo de la cresta, seguiremos por ella unos pocos metros y en breve ante la imposibilidad de seguir por el mismo filo nos pasamos a la otra vertiente donde algún mojón nos va indicando la mejor manera de enfilar la corta subida que nos deja en la cima del Pico de Argualas.

Carlos en la cima del Argualas; el Garmo Negro destaca al fondo.

El objetivo está cumplido, hacemos unas fotos rápidas y por temor a que se cubriera más el cielo bajamos enseguida por donde vinimos a buscar de nuevo las mochilas y continuar con el descenso hacia el Balneario. 

Conseguido el último tresmil que me quedaba en la zona.

El descenso, quien lo haya hecho ya sabrá que se hace interminable ya que ves el Balneario allá abajo casi todo el tiempo y parece que no llegas nunca. Unas pocas gotas nos dan un susto pero se queda en eso, no llega a más y evitamos un remojón que no nos haría ninguna gracia. Aún así, en unas dos horas y media con algún descansillo llegamos abajo con la idea, al menos yo, de no volver a hacer este recorrido en mucho tiempo, que ya van unas cuantas veces…

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