LA FRASE DEL MES: "Las pasiones humanas son un misterio. Los que se dejan llevar por ellas no las pueden explicar, y los que no las han vivido no las pueden comprender. Hay hombres que se juegan la vida por subir una montaña; nadie, tampoco ellos, pueden explicarse realmente por qué" (Michael Ende).

Moncayo 2012 (27 de Mayo de 2012)

Salida: Aparcamiento de la Haya Seca.
Llegada: Cima del Moncayo.
Distancia recorrida: 9.78km.
Tiempo empleado: 3h y 30min en total.
Desnivel neto: 700m, D. acumulado: 850m.

Ascensión realizada junto a Ricardo.

INTRODUCCIÓN:

Después de cinco meses de inactividad y un bebé más en la familia, vuelvo a encontrarme con la montaña. El regreso ha sido a mi archiconocido, muy ascendido, pero también querido, Moncayo. Aprovecho mi ya tradicional subida anual a esta montaña para traerme a mi amigo Ricardo y que suba a esta cima ya que aún no la había subido y tenía bastantes ganas. Debo decir que se portó como un jabato y aguantó perfectamente la subida disfrutando del paisaje que esta montaña nos regala.

ASCENSIÓN:

A eso de las 9 de la mañana comenzamos a andar desde el aparcamiento de la Haya Seca. Pasamos rápido por el albergue/santuario y comenzamos ya la subida propiamente dicha al Moncayo. Hay poca gente aún para ser domingo y solo nos adelanta algún montañero que va medio corriendo como entrenamiento.

La zona del bosque la pasamos en un periquete al estar frescos y la sombra ayuda a llevar bien la marcha. Poco a poco van disminuyendo los árboles conforme nos acercamos al Circo de San Miguel.

Ricardo recorriendo la parte final del bosque.

Circo de San Miguel o "Cucharón".
Cuando llegamos a la parte donde terminan los árboles, apenas nos detenemos, únicamente para que mi colega disfrute de la vista del Circo de San Miguel. Enseguida nos ponemos en marcha y tomamos la vía normal para subir a la cima.

La mañana sigue fresca pero el sol, ahora que no nos tapan los árboles, empieza a calentar. También es verdad que la cosa se empina una vez que empieza la subida de verdad.

Mirada al Circo de San Gaudioso desde la senda de subida al Moncayo.
Vistazo hacia la cima del Moncayo en plena subida.
Me pongo delante e intento marcar un ritmo lento, suave, pero a la vez constante para que no se haga dura la subida y disfrute del ambiente y de las vistas que poco a poco se van abriendo y abarcando más terreno conforme ascendemos.

Desde aquí ya vemos gente en la cima que han madrugado más que nosotros.
Llegamos pronto a la zona alta de la subida, al collado. Ahora toca seguir por la ancha loma hasta la cima ya sin grandes pendientes. Ricardo está crecido y aumenta el ritmo, se le nota satisfecho al saber que va a conseguir este pequeño objetivo que se había marcado hace tiempo.

En unos minutos llegamos a la cima, donde hay unas ocho personas. Nos metemos en uno de los hoyos para comer algo y descansar protegidos del viento, aunque hoy solo sopla ligeramente y no es demasiado frío, ha salido un día estupendo. 

Foto de cima con un espontáneo detrás...
Tras algunas fotillos y saciada nuestra hambre le comento a Ricardo si le apetece bajar por un sitio diferente; a él le parece bien, se siente con fuerzas y además así conocerá otra parte del Moncayo, menos transitada e igual de interesante. Bajaremos hacia el Collado de Castilla e iremos faldeando por la cara más al norte de la montaña hasta llegar de nuevo al aparcamiento de la Haya Seca.

Descenso hacia el Collado de Castilla. Enfrente, Peña Negrilla.
Ricardo en la entrada al bosque, en el regreso.

Picos Royo y Culibillas, (2429m y 2509m). (26 de Diciembre de 2011)

Salida: Aparcamiento de Anayet (Formigal), 1750m.
Llegada: Pico Royo (2429m) y Pico Culibillas (2509m)
Desnivel acumulado: Unos 875m según el GPS.
Tiempo empleado: Casi 6 horas incluyendo paradas.

Ascensiones realizadas junto a Juan Carlos. (Algunas fotos son suyas)

Enlace para la descarga del track en wikiloc.


Mapa del itinerario seguido.
Perfil con los datos del GPS.
INTRODUCCIÓN:

Juan Carlos y yo veíamos cómo se acercaba el final del año y no hacíamos nada desde la subida a Peña Foratata, unas veces por mal tiempo, otras por descuadre de agendas, el caso es que el día 26 de Diciembre que era festivo en Aragón y daban una previsión muy buena de tiempo, sería el día idóneo para atacar alguna cima. Las dos que subimos este día son unas que teníamos muchas ganas ya que cierran el cordal que desde el Pico y Vértice de Anayet llega al Pico Royo. De esta forma podríamos cerrar esta cresta y cubrir todos los picos importantes de la zona. Ya solo me queda el Espelunziecha en este pequeño sector, ¿será pronto?, ya lo veremos.

ASCENSIÓN:

Salimos de casa a las 6.30h para evitar las caravanas de posibles esquiadores que fueran a Formigal. Tuvimos suerte ya que al no ser festivo en otras comunidades nos encontramos una carretera muy tranquila. Cuando llegamos a las 9.00h al aparcamiento de Anayet, en la estación de esquí de Formigal, vemos que no estaremos solos, al menos al principio ya que el camino va al lado de la pista azul de Anayet. Una vez equipados y algo abrigados ya que la mañana es fresca, nos ponemos en marcha por el ya conocido camino que remonta las pistas de esquí, detrás del telesilla de Anayet. La nieve está blanda por aquí pero sin llegar a hundirnos en exceso ya que tampoco hay mucha en esta altura. Cuando vemos a la derecha la entrada al Valle de Culibillas debemos obviar este camino y seguir recto hacia arriba, al lado todavía de la pista de esquí. Cuidado con los esquiadores que les gusta salirse de la pista y pasarte cerca, serán muy graciosos pero llevan peligro.

Más adelante vemos un vallecito que se abre a nuestra derecha, a unos 1950m de altitud; este es el Barranco de Lapazuso por el que debemos meternos e ir internándonos poco a poco a la vez que ganando algo de altura. Todo esto muy suavemente y sin grandes esfuerzos.


Comienzo del Barranco de Lapazuso.
La única dificultad que encontramos fue la calidad y cantidad de la nieve ya que nos hundíamos irremediablemente en ella, en algunos puntos hasta más arriba de la rodilla. Esto supone un esfuerzo extra que añadió más dificultad a una ruta que en verano tiene que ser muy sencilla.

Juan Carlos va abriendo huella hundiéndose hasta la rodilla.
Pasado la mitad de este pequeño valle podemos avistar ya nuestro primer objetivo, el Pico Royo. Ya recibe los rayos de sol y desde aquí abajo tiene un aspecto fiero, vertical, desafiante. Esperemos estar a la altura de las circunstancias y respetando su propia naturaleza poder subir a su cumbre y disfrutar del entorno y las vistas.

Vista del Pico Royo desde el Barranco de Lapazuso.
Vamos a unos cuantos metros de distancia de unos esquiadores de travesía, nos da cierta envidia ver cómo ellos progresan sin hundirse en la nieve mientras nosotros vamos haciendo relevos para repartir el esfuerzo. Sobre todo da más envidia saber que luego bajarán en un pis pas hasta el aparcamiento...

Llegamos a una pequeña planicie donde se asienta el Ibón de Lapazuso aunque no lo vemos ya que además de estar prácticamente colmatado el manto nivoso lo cubre por completo. En este punto dudamos de si seguir la ruta normal hasta un collado que tenemos en frente de nosotros o coger un corredor que desde el lado Este sube para entroncar con la vía normal a escasos metros ya de la cima. Al final optamos por la normal ya que tenemos más referencias de esta ruta y la nieve no parece estar para muchas alegrías en el corredor que cito.

Así pues comenzamos a ganar altura, ahora sí, fuertemente por una pala que nos dejará en un pequeño llano.

Vista de la zona de Lapazuso una vez superada la pendiente.
Desde este llano, a unos 2250m vemos el collado entre el Pico Royo y el Culibillas así como una serie de resaltes rocosos del color rojizo típico en esta zona del Pirineo. Seguimos subiendo y torcemos a la izquierda buscando el lomo norte del Pico Royo. Mientras lo hacemos nos adelanta Jorge Gª Dinhix junto con su grupo que también se dirigen al Pico Royo; nos agradece la huella que hemos estado abriendo y cambiamos impresiones hasta que llegamos al hombro donde ya vemos por dónde tendremos que subir para atacar la cima.

Dos montañeros en pleno corredor camino de la cima del Royo.
Vemos el corredor por donde tenemos que subir, da un poco de respeto visto desde aquí y luego, más cerca, aún dará más debido a las condiciones del mismo. Y es que la nieve no es abundante, está o muy blanda o helada, y todo ello mezclado con hierba y roca, mal panorama pero lo vemos factible una vez dentro. Hasta la parte complicada no hacemos sino seguir las huellas que han dejado el par de montañeros que nos precede y cómodamente ganar metros hasta llegar al propio corredor. Allí nos armamos de prudencia y afrontando de manera segura cada paso, cada agarre, cada clavada de piolet vamos ganando metros al corredor y en unos minutos con alguna duda, conseguimos llegar a la cumbre del Pico Royo llenos de satisfacción.

Juan Carlos progresando hacia la parte difícil del corredor.
Salida del corredor. El ambiente es tremendo.
Llegamos a la cima del Royo en unas dos horas y cuarenta minutos, menos tiempo de lo que esperábamos si nos ateníamos a nuestro estado de forma antes de empezar a caminar. Una vez en la cima disfrutamos de las vistas hacia la Canal de Izás, hacia Balaitús, Infiernos, Anayet y por supuesto hacia nuestro próximo objetivo, el Pico Culibillas.

La Canal de Izás vista desde la cima del Pico Royo (2429m)
Servidor en la cima del Royo, primer objetivo cumplido.
Vista del Arroyeras (izda.) y del Culibillas (dcha.). Dos bonitas pirámides de más de 2500m.
Hemos hecho muchas fotos y disfrutado del entorno pero no nos quitamos de la cabeza que debemos descender el corredor de nuevo. El grupo de Jorge ha decidido no subir por no comprometer a nadie de su grupo, van bastantes y a veces uno puede sobrevalorar sus capacidades poniéndose en peligro por lo que deciden que no subirán, una buena decisión a tenor de cómo estaba el tema. Juan Carlos y yo nos acercamos al corredor y poniéndonos de cara a la montaña y de espaldas al vacío vamos descendiendo. Cuando llegamos a la parte delicada nos aseguramos muy mucho de clavar bien el pico del piolet como agarre de seguridad y clavamos con fuerza los crampones en la nieve, así conseguimos ir bajando lentamente pero de forma segura. En unos minutos de tensión conseguimos estar ambos en la parte menos difícil, metidos ya en la huella profunda de la nieve y bajamos algo más buscando ahora el camino que nos lleva al collado entre el Pico Royo y el Pico Culibillas. Nos relajamos bastante en este momento y no es para menos.

Descenso del corredor en su parte peor, véase la nieve mezclada con hierba, roca, etc.
Ahora le toca bajar a Juan Carlos, ¡¡cuidado que la cosa está empinadilla!!

La travesía a media ladera que nos lleva hacia el collado que buscamos entre los dos picos es un poco penosa al principio ya que nos volvemos a hundir bastante. Menos mal que al final va mejorando algo la nieve y nos hundimos menos, en unos minutos estamos en el pequeño y estrecho collado que se abre a la Canal de Izás. Ahora el sol será nuestro compañero todo el rato ya que pasamos a la vertiente Sur de este cordal y no la abandonaremos hasta la cima del Culibillas. Hay mucha huella de esquís así que siguiéndola vamos avanzando entre animada y entretenida conversación; el grupo de Jorge va muy delante (es lo que tiene llevar esquís y estar tan fuertes, claro) y los otros dos esquiadores en medio. Aquí notamos calor aunque no lo haga, pero el sol pica y cuando nos acercamos a la cresta llega el viento frío que nos despeja y se agradece.

Progresando por la ladera que lleva a la cima del Culibillas.
Superamos un pequeño resalte que se interpone a mitad de camino, es lo que llaman la antecima del Culibillas. No tiene trascendencia pero su descenso para volver a retomar la senda de subida está un poco pelado de nieve y hay que bajar con cuidado. Alguna vez miro atrás y puedo ver el Pico Royo con su agreste perfil.

Vista del Pico Royo camino del Culibillas, mirada atrás.
Juan Carlos sigue a buen ritmo y yo me voy quedando un poco atrás, me están costando estos últimos metros, ya sea por el desgaste realizado, por el calor o por lo que sea pero me cuesta llevar un ritmo bueno así que voy a mi paso. Al menos sirve el quedarme atrás para que mi compañero me saque esta bonita foto.

Voy llegando al Culibillas por la misma cresta. Un paisaje fabuloso.
Todo el mundo está comiendo en la cima del Culibillas y yo que llego apurado no tengo muchas ganas pero algo tengo que comer que luego viene la "pájara" a fastidiar la cosa. Pocos minutos después de llegar, el numeroso grupo de Jorge se dispone a seguir con su plan, que consiste en bajar el Culibillas, subir el Arroyeras y bajar por el Valle de Culibillas hasta el aparcamiento. Nosotros en cambio nos conformamos con bajar por donde vinimos.

Juan Carlos y yo en la cima del Culibillas (2509m).
Tras comer algo y hacer fotos volvemos desandando nuestros pasos, volvemos a pasar por la antecima del Culibillas, el collado estrecho y de aquí bajamos directamente al rellano previo al de Lapazuso con lo que ganamos unos cientos de metros y bastante tiempo. La nieve parece estar mejor ahora que hace unas horas y se avanza bien. Descendemos por el Barranco de Lapazuso y nos unimos a las pistas de esquí, en esta bajada tropiezo un par de veces tontamente pero el estar mirando a los esquiadores en lugar del suelo que pisas tiene estas cosas...

A las 15:00h llegamos al coche y tras cambiarnos ponemos rumbo a casa contentos con este reencuentro con la montaña y satisfechos por haber subido estas dos cumbres en pleno invierno; lo que en verano hubiera sido una excursión mediana ha ganado muchos enteros al hacerla en invierno, más esfuerzo, más cansancio, más tiempo pero mayor recompensa, eso es la montaña.

Peña Foratata, (2341m). (16 de Octubre de 2011)

Salida: Aparcamiento del Hotel Meliá, Formigal. (1610m)
Llegada: Peña Foratata Oriental (2341m) y Peña Foratata Occidental (2292m).
Desnivel positivo acumulado: Unos 850m.
Tiempo empleado: 2 horas y media en subir a la Foratata Oriental.

Ascensión realizada junto a Juan Carlos. (Algunas fotos son suyas)

Enlace para la descarga del track en wikiloc.


Perfil del recorrido realizado a la Peña Foratata Or. y Occ.

INTRODUCCIÓN:

La Peña Foratata es una montaña que a todo el que llega al Valle de Tena/Bal de Tena sorprende y como si se tratara de un imán, atrae la mirada hacia ella constantemente. Su posición aislada de otras montañas y sus formas tan verticales la convierten en un mirador privilegiado de todos los picos que la circundan. A todo esto hay que añadirle que no tiene vías fáciles para su ascensión y todas requieren superar pasos de al menos II+ con exposición como es la vía que nosotros elegimos, la más fácil entre todas las que suben a ella, pero que exige un cierto nivel y seguridad en las trepadas.

ASCENSIÓN:

Sin madrugar en exceso llegamos a eso de las 9.00h a Formigal y subimos hasta la calle más alta de este urbanización, concretamente al aparcamiento que tiene el Hotel Meliá. Solo hay un coche aparcado, son franceses y salen ya para la Foratata, pero como luego comprobamos solo hicieron la Occidental.

Una vez pertrechados nos ponemos en marcha tomando una pista forestal que pasa detrás del aparcamiento y que pronto se convierte en senda. Desde aquí aprovechamos para sacar una foto al objetivo del día.

Vista de la Foratata y marcado en rojo la vía por la que subimos.
La primera parte del camino la hacemos bastante rápido, tanto que a la vuelta apenas recuerdo haber pasado por allí antes... y es que entre la conversación y el fresquito mañanero vamos a un buen ritmo. Además, el pico de hoy tiene una aproximación bastante corta por lo que tampoco necesitamos ir dosificando las fuerzas como en otras ocasiones. Así pues, tras seguir durante un rato el sendero sin pérdida que se va dirigiendo hacia la izquierda (NE) llegamos a un primer collado, el Collado del Forato. Aquí giramos a la derecha (S) para ir ganando metros por un contrafuerte y luego tomar una senda que será la que, realizando una media ladera, vaya flanqueando la Foratata Occidental.

Este nos vigila al entrar en sus dominios.
Vemos ya perfectamente las dos puntas de la Peña Foratata.
La senda se adentra ahora en terreno pedregoso.
Una vez que vemos ya las dos puntas de la Foratata, el camino se dirigirá al collado que separa ambas y que primero pasará por debajo de la Foratata Occ. y buscará el collado entre ambas. No es difícil y cabe destacar únicamente un pequeño destrepe a mitad de ladera.

Cuando llegamos al pequeño collado entre las dos cimas decidimos parar a picotear algo, es pronto aún pero nuestros estómagos empiezan a gruñir y de esta forma afrontaremos el tramo más complicado sin pensar en la comida. Aquí corre el viento, como suele ocurrir en todos los collados, pero la vista que hay compensa el fresco que pasamos.

Llegamos ya al collado entre las dos cimas.
Vistas hacia el valle desde el collado entre Foratatas.
Después de haber comido algo y de habernos calentado un poco al sol, nos ponemos los cascos y empezamos a bajar por la pendiente inclinada que nos permite pasar a la otra vertiente del pico, la Sur. Esta pendiente hay que tomarla con precaución ya que un resbalón podría ser peligroso.

Descenso hacia la cara Sur del pico. Corredor inestable y muy inclinado.
Cuando ya hemos descendido este corredor de piedra suelta y con bastante inclinación, nos encontraremos con una fajeta a nuestra izquierda, es la denominada "Vira Sur". Dicha fajeta es de terreno herboso y aunque vista desde abajo puede pensarse en algo estrecho y peligroso, una vez en ella no lo es tanto. De todos modos, abstenerse de hacer el payaso en zonas así, obviamente.

Vista de la "Vira Sur" en su comienzo.
Pasamos por la fajeta sin complicaciones y cuando esta llega a un alto y se encuentra con un precipicio es momento de parar, aquí es donde comienza lo bueno. Una flecha roja nos indica el inicio de la trepada por una chimenea estrecha y muy vertical, es el punto más difícil de la subida, un grado II+ que dispone de un par de puntos de anclaje para montar rápel si se desea, a la bajada.

Primera chimenea de la ascensión a la Foratata Oriental.
Comenzamos a subir y a mitad de la chimenea nos asalta la duda de si tirar por donde vamos o irnos a la izquierda, ya que vemos otro anclaje de rápel allí. Preferimos tirar rectos por donde vamos ya que los apoyos son firmes y no faltan presas, aunque en algún punto haya que estirarse un poco.

Juan Carlos saliendo de la primera de las chimeneas.
Una vez pasada esta primera chimenea hay que girar a la derecha por terreno inclinado pero sin necesidad de trepar, aquí empezamos a ver puntos rojos y alguna flecha de vez en cuando.

Salida de la primera chimenea.
Giro a la derecha, hacia el Este.
Cuando superamos este tramo hacia la derecha (E) pasamos al lado donde el sol nos dará de lleno y la hierba va despareciendo para meternos en terreno mucho más rocoso.

Zona del diedro. La roca es la que manda desde ahora.
Pasaremos ahora por una especie de pasillo siguiendo los puntos rojos antes citados. Debemos superar un paso muy expuesto aunque corto para flanquear unas rocas y luego superar un diedro muy representativo. Después ascender por un corredor bastante inclinado con alguna estrechez que obliga a utilizar las manos.

Estrechamiento después de la zona del diedro.

Juan Carlos ascendiendo el corredor ya cercano a la cima.
Cerca de la cima, tras el último corredor/chimenea la pendiente se va atenuando y ya solo es andar buscando la parte más cómoda para llegar a ella. Estamos ansiosos porque sabemos que lo difícil quedó atrás y queremos disfrutar de las vistas en un día como el de hoy.

Llegamos a la cima y estamos solos, las vistas son grandiosas y reconocemos multitud de picos, Balaitús, Infiernos, Arriel, Palas, Collarada, Bisaurín, Musales, Pazino, etc. Abajo vemos Sallent y el embalse de Lanuza con poquísima agua. No hace mucho frío así que hacemos fotos y nos sentamos plácidamente a disfrutar de este mirador natural.

Vistas hacia Arriel, Palas y Balaitús.
Si hay foto, hay cima. Foratata Oriental (2341m).
Vistas hacia Infiernos y las Argualas.
El otoño va reconociéndose en las inmediaciones de Sallent de Gállego.

Pasamos un buen rato en la cima y después de comer tranquilamente y hacer todas las fotos que nos apetecieron y más, volvemos por el mismo camino de subida. Ahora la cosa es algo más delicada ya que en algunos puntos se tratará de destrepar y es entonces cuando más hay que estar atento a los movimientos que hacemos.

La zona del diedro y el pasillo vista a la bajada. Al fondo, Formigal.
La zona que más nos costó destrepar, como era de esperar, fue la de la primera chimenea de subida ya que aunque hay varias presas, al bajar no se ven tan claras y no conviene apresurarse sin estar seguro. Este vídeo que grabó Juan Carlos es una buena muestra:




Cuando llegamos abajo de la vía respiramos aliviados y contentos por haber subido a este pico y sobre todo por haberlo bajado sin incidencias. Retornamos por la faja en busca del collado y subimos por el desagradable corredor inclinado. Aquí decidimos que podíamos subir a la otra punta y así completar la jornada, así que sin parar tomamos la senda de vuelta hasta que se separa un ramal que se dirije directamente hasta la otra Foratata. Al principio es senda por zona de hierba y luego hay que superar una zona más de piedra con algunos escalones que nos dejarán arriba. Desde esta otra punta hay una vista preciosa de su hermana, la Foratata Oriental.

Camino de la Foratata Occidental.
Vista de la Foratata Oriental desde la punta Occidental.
Cima de la Foratata Occidental (2292m).
En esta otra cima estamos poco rato, lo justo para las fotos obligadas y descendemos de nuevo por donde subimos. Cuando llegamos a su base retomamos el camino de vuelta satisfechos y a buen ritmo iremos perdiendo altura hasta llegar al aparcamiento, dando por concluída la actividad de hoy. Una actividad exigente, no tanto desde el punto de vista físico como el técnico, pero que nos ha gustado mucho y que a mi personalmente después de dos meses y medio sin subir ningún pico, me lo pedía el cuerpo.

A la vuelta por la carretera paramos a hacer una foto a esta peña que es el símbolo del Valle de Tena:

La Peña Foratata vista desde la carretera.