LA FRASE

LA FRASE: "Buscad la belleza, es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo" (Ramón Trecet).

Punta Espata, (2202m). (21 de Abril de 2013)

Salida: Pista de la Fuente del Paco (1228m)
Llegada: Punta Espata/Punta a Ralla (2202m)
Desnivel positivo acumulado: Unos 1000m.
Tiempo empleado: 2.45h en subir contando paradas.

Ascensión realizada con Juan Carlos y Pedro.

Descarga el track desde wikiloc: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=4807010





Perfil del GPS con los datos.
INTRODUCCIÓN:

Dos meses después de la última vez que estaba en los Pirineos volvía a ellos para hacer un pico no muy conocido, ni muy grande, ni siquiera con una belleza que atraiga especialmente pero que tiene unas buenas vistas desde su cima y la subida implica superar mil metros de desnivel, lo cual nos sirve muy bien como entrenamiento de cara a objetivos posteriores más ambiciosos.

No llevábamos una idea muy clara de qué condiciones nos íbamos a encontrar ya que este año la nieve abunda bastante y cualquier tachuela, como la que nos ocupa, puede ganar en interés en condiciones invernales y ponerse la cosa seria. Al final y según veíamos el panorama desde Villanúa decidimos dejar las raquetas en el coche y subir únicamente como material de invierno los crampones y el piolet, que tampoco fueron utilizados más adelante y solo sirvieron para llevar más peso en la mochila, pero hay que llevarlos siempre en esta época por si acaso.

ASCENSIÓN:

Subimos desde Villanúa por la pista de la Trapa hasta llegar a la cadena, desde donde sale un ramal a la derecha que se dirige a la Fuente del Paco; tomamos este ramal y nosotros dejamos el coche en una de las zonas en las que se ensancha la pista y hay sitio más que suficiente para aparcar. Desde aquí seguimos la pista en dirección Este hasta que cruzamos un puente y dicha pista se va convirtiendo poco a poco en senda internándose en el bosque.

En pocos minutos cruzamos el Barranco de Villanúa o de Bozuelo y comienza una fuerte subida por el bosque que nos lleva a pequeños rellanos herbosos para darnos un breve respiro y volver a retomar en breve la subida por bosque más cerrado. Así va transcurriendo el camino con animada charla y disfrutando del paisaje hasta que divisamos a nuestra izquierda la pista de la Trapa, ya cuando estamos a unos 1600m y es que esta pista sube bastante alto aunque se necesita permiso para cruzar la barrera antes citada. No llegaremos a meternos en ella ya que unas trazas de senda nos siguen llevando al pico entre enormes ejemplares de pinos aislados, a partir de aquí el bosque pierde frondosidad pero los árboles son dignos de admirar por su gran tamaño. Dejamos atrás el pequeño refugio del Cubilar de la Espata y proseguimos nuestro camino.

Más o menos después de pasar el refugio (1700m) la nieve es continua ya pero se progresa bien, la pendiente no es fuerte en ningún momento y la nieve está muy bien, no nos hundimos como para necesitar raquetas y las botas agarran bien sin echar de menos los crampones. Con todo esto, el ritmo es bueno pero el calor aumenta y el reflejo de la nieve lo acentúa. Pararemos un ratillo a picotear algo y ver la manera de afrontar el último tramo de la subida.

En este momento Juan Carlos propone que ya que vamos bien podemos hacer una variación del plan previsto y es subir por la cara norte, que sabemos tiene un corto tramo de trepada y bajar después por la sur ya sin prisas. Pedro y yo aceptamos enseguida ya que esta variante le dará un poco de marcha a la salida de hoy.

Para subir por la norte debemos llegar al collado de la Espata, a 2070m y girar entonces al sur para encarar la subida. Sabemos que hay que buscar alguna chimenea que nos permita acceder a la parte alta de la montaña y aunque nos dirigimos a una un poco a lo loco cuando llegamos a su base vemos que no es muy factible la subida por allí aparte de un flanqueo bastante expuesto que tuvimos que comernos al quedar nieve todavía; así que nos vamos un poco rodeando la montaña hacia el Este hasta que encontramos tramos de roca por los que subir sin excesiva dificultad. Una vez arriba solo hay que crestear unos metros andando por buena roca y llegar hasta la cima que tiene una figura y un palo metálicos.

Arriba descansamos, comemos y hacemos fotos disfrutando de las amplias vistas y de la abundante nieve que se ve en las montañas de alrededor, destacando Collarada por encima de cualquier otra. Tras este descanso bajaremos al collado de Bacún, que separa la Punta Espata del Bacún Norte, y descenderemos por lomas de hierba y algunos neveros bajando por una alternativa a la subida que hicimos por la mañana. Esta vez el camino va por la otra vertiente del barranco hasta que ambas variantes se unen (a los 1600m más o menos) y el resto de la bajada es común.

Una actividad sencilla, sin dificultades técnicas, que nos sirvió para ir calentando piernas y que supone otra toma de contacto con el Pirineo que en esta ocasión lucía un gran manto blanco a estas alturas de la temporada. Un agradable día en la montaña.

La senda se esconde bajo la nieve en estos bellos rincones del bosque.

Queda atrás el refugio del Cubilar de la Espata.

Ya vemos nuestro pico en el horizonte y el collado de la Espata.

Hacia el collado de la Espata, también llamado collado Marañán.

En el collado Marañán o de la Espata y la norte del pico al fondo.

Rodeando la Punta Espata para buscar la chimenea de acceso a la cima.

Juan Carlos y Pedro cresteando muy cerca ya de la cima.

Hay foto, hay cima. Punta de la Espata (2202m) con Collarada y Collaradeta a mi espalda.

Vistas hacia el Este, Valle de Tena y cara Sur de la Partacua.

Erata, (2003m). (16 de Febrero de 2013)

Salida: Yésero (1122m)
Llegada: Pico Erata (2003m)
Desnivel positivo acumulado: Cerca de 900m.
Tiempo empleado: 5 horas y media contando abundantes paradas.

Actividad realizada junto a Ricardo, Carlos, Mª Jesús y Alberto.

Descarga el track desde wikiloc: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=4012817


Perfil con los datos del GPS.

INTRODUCCIÓN:

Por fin volvía al monte y sobre todo, al Pirineo. Ya quedaba muy lejos la última vez, allá por Septiembre cuando vine para hacer los Picos de Brazato. Ahora íbamos a hacer algo muy diferente, un pico sencillo, con poco desnivel pero con unas vistas grandiosas y que en invierno gana puntos la subida hasta su cima, es el Erata. Es un pico al que no me atraía subir en otra época del año y siempre lo tenía en la recámara para hacerlo en invierno, con raquetas y después de una buena nevada para evitar el porteo de las raquetas; y así fue, tras las intensas nevadas de este invierno la montaña está repleta de nieve por lo que las raquetas nos las pusimos en el propio pueblo. Allá vamos, hacia Yésero.

ASCENSIÓN:

Como decía, nos pusimos las raquetas en el pueblo, saliendo de él por la calle que va al depósito de agua la nieve ya era continua y además en cantidad. Hay que seguir en todo momento las señales del GR-15. Debo decir que para Alberto, Mª Jesús y Ricardo era su primera experiencia raquetera y no quedaron defraudados aunque reconozco que hubiera sido mejor elegir algo más suave para iniciarlos en esta especialidad, mea culpa. De todos modos, se portaron como jabatos y disfrutaron bastante de la actividad.

Principio de la actividad, al poco de salir de Yésero.
Tras un corto tramo por pista nos internamos enseguida en el bosque. Un bosque que estaba precioso de la cantidad de nieve que había, caminar con las raquetas por él era una gozada y todo era admiración hacia lo que nos rodeaba.

Bellos rincones durante la progresión por el bosque.
Poco a poco íbamos ganando altura a buen ritmo y aún con alguna parada pequeña para reagruparnos el ritmo no era malo. Por entre los árboles comenzaban a asomar las caras sur de grandes picos pirinaicos como el Sabocos o Tendeñera. Más adelante incluso se asomarían los Gabietos y el Taillón.

Cara sur de la Sierra de Tendeñera.
Vista del camino en medio del bosque con un gran espesor de nieve.
En algunos momentos el camino aumenta su pendiente, lo que unido a la cantidad de nieve acumulada hacía penosa la progresión, sobre todo para el que va abriendo huella... pero bueno, todo tiene su recompensa.

Un tronco caído corta el camino. Ojo a la cantidad de nieve que aquí se aprecia.
Cuando llegamos a los 1700m de altitud se alcanza un collado en el que un poste señalizador da varias alternativas. Ahora se debe seguir por las lomas que vamos encontrando siempre cerca del bosque que quedará a nuestra izquierda según subimos.

Mª Jesús, Carlos, Ricardo y Alberto en el collado. Al fondo, la Partacua.
Paisaje que tendremos a partir del collado. El Erata ya se ve al fondo.
Hasta el collado y un poco más no nos hemos encontrado con nadie, lo que ha incrementado la sensación de soledad durante el camino. Ahora nos cruzamos con una pareja que ya va de vuelta y empezamos a ver algún grupo numeroso que sube con esquíes al Erata desde Espierre. A una media hora de camino hasta la cima Ricardo y Mª Jesús deciden no seguir, están en ese punto que todos conocemos en el que se pasa de disfrutar a sufrir, o casi, por lo que toman la decisión más sensata y paran; estarán un rato descansando y comiendo algo y luego volverán al pueblo ya que el camino no tiene pérdida, sobre todo con la enorme huella que hemos dejado en la nieve.

Vista de Yésero desde el camino a la cima.
Mientras tanto, Carlos, Alberto y yo continuaremos hacia el pico. El sol pega de lo lindo ya que no es la mejor hora para llegar arriba y el calor no ayuda a ir suelto, amén del cansancio que hemos ido acumulando. Pero bueno, en breve llegamos a una atestada cima del Pico Erata (2003m) donde vamos a disfrutar de unas vistas que recorren gran parte del Pirineo, desde la Peña Oroel, Partacua, Midi d´Ossau y Tendeñera hasta Ordesa con sus tresmiles y más allá incluso el Macizo espectacular de Cotiella.

Collarada, Sierra de la Partacua y a la derecha, el Midi d´Ossau.
Alberto y Carlos en la cima de Erata con Ordesa al fondo.


Panorámica de Ordesa, desde los Gabietos a Punta de las Olas.
Carlos y yo en la cima de Erata.
Tras un rato comiendo y unas cuantas fotos después volvemos por donde vinimos para reencontrarnos con Ricardo y Mª Jesús. Tampoco es que ayude a estar mucho rato en la cima el compartirla con el montón de gente que había en ella, parecía una romería aquello.

Bajamos muy bien ya que la nieve se deja y nos plantamos en el collado en un momento. Luego bajaremos por el bosque disfrutando del entorno y pensando en próximas salidas montañeras.

Otra visión del bosque a la bajada. Enorme la huella que se iba haciendo en la nieve.
Toca cambiarse, quitar botas y luego... un poco de estiramientos.
Como resumen podría destacar el buen ambiente que vivimos, la experiencia raquetera de los nuevos y el gran día que nos salió con nieve en cantidad y calidad y un sol radiante durante toda la jornada. Para repetir.