LA FRASE DEL MES

LA FRASE DEL MES: "Buscad la belleza, es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo" (Ramón Trecet).

Cresta Perdiguero-Lliterola. (17-18 de Julio de 2008)

Recorrido completo: Puen de Lliterola (1600m) – Vivac (2600m) – Hito E de Perdiguero (3170m) – Pico Perdiguero (3222m) – Hito O de Perdiguero (3176m) – Tuca de Lliterola (3095m) – Pico Royo (3121m) – Punta de Lliterola (3132m) – Aguja de Lliterola (3028m) – Puen de Lliterola (1600m).

Ascensiones realizadas con Juan Carlos.

Itinerario seguido para hacer todo el cresterío.

PRIMER DÍA: 

Salida: Puen de Lliterola (1600m).
Llegada: Zona de vivaqueo (Unos 2600m).
Desnivel: Unos 1000m.
Tiempo empleado: 2 horas y 15 minutos.

SEGUNDO DÍA:

Salida: Zona de vivaqueo (Unos 2600m).
Llegada: Punto más alto del día, Perdiguero (3222m).
Desnivel: 622 hasta el pico principal, acumulados en la jornada unos 900m.
Tiempo empleado: 5 horas desde el vivac al último pico y 8 horas en total hasta la carretera. (Estos tiempos son totales, es decir, incluyendo todas las paradas).

INTRODUCCIÓN:

Después de haber hecho el día anterior los Astazus volvía al Pirineo casi sin descansar lo suficiente para afrontar otras dos jornadas de alta montaña pirinaica. Pero las ganas pueden más que el descanso y el final de las vacaciones no daban mucho más margen, así que pusimos Juan Carlos y yo rumbo a Benás, a eso de las dos de la tarde. Entre unas cosas y otras llegamos a nuestro punto de partida, el Puen de Lliterola, poco antes de las seis de la tarde.

Nada más pasar el puente hay una explanada junto a la carretera donde poder dejar el coche, al lado de un cartel del Parque Natural Posets-Maladeta. Tras la ceremonia de siempre, es decir, ponerse las botas, comer algo y ajustar las mochilas comenzaba nuestro particular periplo montañero.
  
Comienzo del camino, al lado justo de la carretera.

 APROXIMACIÓN:

El principio del camino comienza unos metros tras el Puen de Lliterola. Hay cartel señalizador que indica el tiempo a la cabaña del Forcallo. Estamos a 1600m y la senda empieza fuerte a introducirse en el espeso bosque. La tarde está nublada por lo que la espesura tampoco ayuda ni molesta, con un sol de justicia sí que la agradeceríamos, como así pasó el día siguiente volviendo.

Muchas zetas en el camino nos hacen ganar altura rápidamente hasta salir del bosque. Una vez fuera del mismo iremos ganando altura pero de una manera más sostenida y por tanto más agradable. Es un terreno cómodo excepto en un momento puntual donde rocas descompuestas y piedrecillas sueltas nos molestan un poco. En una hora más o menos desde la carretera estamos a la altura de la cabaña del Forcallo (2000m). Está al otro lado del torrente pero no nos acercamos a ella pues tenemos otros planes, vivaquear a más altura. Todo lo que subamos hoy no tendremos que hacerlo mañana. 

Cabaña del Forcallo.
Proseguimos nuestro camino viendo las numerosas y cercanas marmotas que nos vigilan atentamente cuidando de sus retoños. También algunos sarrios aprovechan estas horas para acercarse a beber a los torrentes. Vamos todo el rato dejando el torrente principal a nuestra izquierda según subimos; pasaremos junto a una poza que hace el torrente y luego comienza el sendero a subir otra vez más fuerte.

Poco tiempo después comenzamos a ver neveros ya cerca del camino por lo que empezamos a buscar sitios que nos puedan ser propicios para la pernocta. Estamos a unos 2600m de altura y los sitios secos escasean; Juan Carlos ve uno que está protegido y sobre todo seco. Merodeamos por la zona y al no encontrar nada mejor optamos por quedarnos aquí, además las nubes están sobre esta altura y poco más podremos ver más arriba.

Las nubes bajan hacia donde estamos, pronto no veríamos mucho más.
Al asomarnos a un barranquillo cercano vemos allí abajo el Ibonet de Lliterola que estaba medio escondido entre las nubes y la pared que nos dará cobijo esta noche.

Ibonet de Lliterola, muy abajo de donde estamos.
Preparamos la “habitación” y cenamos, aún con mucha luz pero está refrescando bastante y no apetece estar fuera mucho tiempo. Al poco estamos metidos en los sacos esperando la llegada del día cuando todavía no se ha ido este. 

Nuestro vivac para esta noche. Juan Carlos va cogiendo la postura.

ASCENSIÓN al HITO E de PERDIGUERO:

Levantamos a eso de las seis de la mañana tras una noche más fresca de lo deseable, +2ºC (sobre todo para los que tenemos un saco algo justito, jeje). Desayunamos rápido, recogemos el campamento y para arriba; el día promete ser entretenido y largo así que cuanto antes estemos en marcha, mejor. Seguimos los numerosísimos mojones que van ganando altura por entre un caos de grandes rocas y trazas de senda hasta dejarnos ya cerca del desagüe del Ibón Grande de Lliterola. Hicimos bien en dormir donde elegimos pues ahora la nieve lo tapa todo y no hubiéramos encontrado ningún otro sitio para vivaquear.

Cresta de los picos de Lliterola vistos desde el Ibón Grande.

Llegamos a un punto un poco más alto del ibón y debemos cruzarlo, es momento de ponerse los crampones y asegurar nuestros pasos sobre esta nieve, todavía dura por la hora que es. Algún salto para salvar la rimaya del deshielo y seguimos nuestro camino. 

Grieta en el hielo cerca ya del Ibón Gran de Lliterola.
Subiendo hacia la divisoria de valles. La nieve estaba dura a esas horas y tocaba cramponear.

Buscamos enlazar con el camino que viene desde el collado de Ubago. Para ello, nosotros aprovechamos la nieve que hay y subimos directamente por la ladera del ibón a buscar la loma divisoria de valles, el de Lliterola y el de Estós. Cuando llegamos a la roca, poco antes de la cresta divisoria nos quitamos los crampones y buscamos los mojones que marcan al camino desde el collado Ubago. Los encontramos relativamente pronto y comenzamos un penoso (por lo desagradable) caminar por las piedras buscando la primera cima del día, el Hito E de Perdiguero. 

Progresando por la pedrera interminable hacia arriba.

Solo hay que ir ganando altura por las piedras, algún nevero que todavía queda y ya lo divisamos, pronto estamos en el mojón cimero.

En la cima del Hito E del Perdiguero. Un viento frío nos recibió aquí.
Nos ha costado unas dos horas desde donde dormimos. Es pronto y ya tenemos una cima en la mochila, pero queremos más, así que hacemos las fotos y vamos a por la siguiente, nada menos que el propio Perdiguero, punto culminante de toda esta jornada y de este sector.

ASCENSIÓN al PERDIGUERO:

La subida al Pico o Tuca de Perdiguero desde el Hito E del mismo es muy intuitiva ya que lo estamos viendo desde el momento en que llegamos a esta primera cima. Simplemente hay que seguir los mojones y, en nuestro caso, pisar un poco de nieve de un nevero tardío que quedaba para llegar sin complicaciones a esta prestigiosa cima.  

Algún nevero tocó pisar antes de hollar la cima del Perdiguero.

Lac y Refugio du Portillon desde la cima del Perdiguero.
Vistas desde la cima hacia la cresta que aún debemos recorrer.

Desde aquí las vistas son portentosas, se domina un extenso panorama pero destaca por su proximidad y belleza el macizo de Posets. Vemos así mismo el Lac du Portillón, el cresterío que luego realizaremos por los picos de Lliterola y algo más alejados los picos de Remuñe, la pirámide del Pico Malpás, el Pico Boum, etc. sin olvidarnos del gran macizo de las Maladetas, paraíso tresmilista. 

Preciosas vistas en panorámica desde la cima del Perdiguero.

ASCENSIÓN al HITO O de PERDIGUERO:

Este pico es una de esas incongruencias de la montaña, pues hay que bajar desde el Perdiguero para poder decir que lo has ascendido, curioso, ¿verdad? Pues no es más que eso lo que hay que hacer para hollar su pequeña cima.

Hito O del Perdiguero desde la cima del pico principal.
El Perdiguero visto desde el Hito O del mismo.
Bajaremos unos cincuenta metros de desnivel hacia el Oeste desde la cima del Perdiguero y por una arista algo estrecha en algún momento pero sencilla (si no hay nieve; nosotros si encontramos algo de nieve), alcanzar dicha cumbre. Lo único reseñable de estar aquí es la vista que se tiene del pico principal, ya que destaca la mole que representa el Perdiguero sobre todo lo demás y quizás una mejor vista del macizo de Posets. 

Cima del Hito O del Perdiguero. Sigue haciendo frío de verdad.
El macizo de Posets aparece enorme desde aquí.

ASCENSIÓN a la TUCA de LLITEROLA:

Volvemos del Hito O de Perdiguero al mismo Perdiguero, donde habíamos dejado las mochilas, nos las ponemos y comenzamos a bajar en busca de la cresta que tenemos que afrontar. Para bajar, el camino es un poco más o menos por donde mejor se vea aunque hay algún mojón disperso. La mayor parte del tiempo la pasamos bajando por la parte norte de la montaña con algún tramo (sobre todo al final) por el mismo filo de la cresta. Es una bajada delicada por lo expuesta pero con numerosos agarres, eso sí, hay que asegurarse de su estabilidad. Es el punto más complicado de toda la jornada, un resbalón nos dejaría en el Lac du Portillón, y no apetece, la verdad.  

Bajando la cresta hacia los picos de Lliterola.
La cresta por donde hemos bajado. Imponente desde este punto.
Así pues bajamos hasta llegar a la parte más baja de la cresta y tendremos que superar un par de cotas que no tienen nombre antes de llegar al collado superior de Lliterola. Aquí nosotros lo encontramos con nieve pero con huella bien marcada. Solo tenemos que subir con alguna trepadilla corta para llegar a la Tuca de Perdiguero, primero de los cuatro tresmiles que componen este cresterío del fondo del valle. 

Cima de la Tuca de Lliterola (3095m).
Aún nos queda un buen trecho pero lo complicado ya ha pasado.

ASCENSIÓN al PICO ROYO:

Subir a este pico desde la Tuca de Lliterola no tiene mucha historia. Descendemos unos metros desde la misma y caminamos por la divisoria fronteriza en busca de este segundo pico de la cresta, quinto del día. Nos toca otro rato corto de nieve y unos metros por la piedra rojiza que le da nombre al pico, para alcanzar su cumbre. Vistas similares a la anterior. Foto de cima y vuelta a la marcha a por el siguiente pico del día. Ya queda menos… 

La Punta de Lliterola vista desde la cima del Pico Royo.
Un vistazo atrás para ver lo que hemos hecho ya.

ASCENSIÓN a la PUNTA de LLITEROLA:

No estamos mucho tiempo en el Pico Royo, quedan dos más y esta cima no da para mucho, con lo que tras la foto cimera ponemos nuestros pasos hacia la Punta de Lliterola. Se sigue una traza de senda y algunos metros por bloques algo inestables para llegar en unos minutos a la cima. 

Juan Carlos camino de la Punta de Lliterola; la tenemos ahí mismo.
 
Vemos abajo el Lac du Portillón y enfrente no hay nada que nos tape por lo que  vemos perfectamente los Cabrioules. Sigue haciendo fresco así que no se lleva nada mal la actividad. Fotos en la cima y a por el último, la Aguja de Lliterola que no se ve desde aquí todavía.

Cima de la Punta de Lliterola (3132m). Detrás aparecen los Cabrioules.

ASCENSIÓN a la AGUJA de LLITEROLA:

Dejamos atrás la cima de la Punta de Lliterola y nos disponemos a bajar hacia la horcada que separa esta montaña de la Aguja de Lliterola.

Vemos el final de la cresta y la Aguja de Lliterola al fondo.
Para llegar a dicha separación hay que superar la larga cresta que tiene la Punta de Lliterola hacia este lado. Al menos se nos hizo algo más larga de lo que pensábamos nosotros. Hay un par de sitios en los que hay que destrepar con cuidado pero la mayor parte no tiene una dificultad excesiva para gente acostumbrada a estos menesteres.

Cuando llegamos por fin a este falso collado que separa ambos picos nos dirigimos a la base de la Aguja, no es muy alta comparada con otras ya realizadas así que comenzamos a subirla. Hay muchos agarres; nosotros la subimos un poco por la derecha por encontrar en esa zona bastantes apoyos y una zona más abierta en la roca.

Juan Carlos cerca ya de la cima de la Aguja.
Último tresmil del día, la Aguja de Lliterola (3028m).
Una vez en la cima disfrutamos del panorama con la cresta que acabamos de bajar detrás, el Lac du Portillon allí abajo en la zona francesa y el collado inferior de Lliterola delante, donde tendremos que ir para tomar el camino de retorno. Para bajar de la Aguja tenemos una estrecha chimenea que nos deposita en la base del pico; es una chimenea corta y fácil, con buenos sitios para poner los pies y agarrarte con las manos, ahora ya nada se interpone en el camino.

Bajamos por la chimenea del otro lado de la Aguja.
Comemos en el Collado inferior de Lliterola y bajamos a la nieve pasando cerca del Ibón Blanco de Lliterola y llegando por este mar de nieve al Ibón Grande de Lliterola.

De regreso plácidamente por la nieve, con el Ibón Blanco de Lliterola abajo y a la izquierda.
Ahora no hay más que volver por donde hemos venido disfrutando de lo que hemos hecho y relajadamente llegar a la carretera de nuevo.

Bajando por el valle de Lliterola con los Picos Malditos al fondo.

Astazús, (3012m y 3071m). (15-16 de Julio de 2008)


PRIMER DÍA:

Salida: Aparcamiento de Pineta (1290m).
Llegada: Balcón de Pineta (2612m).
Desnivel: 1320m.
Tiempo empleado: 3 horas, incluyendo paradas.

SEGUNDO DÍA:

Salida: Balcón de Pineta (2612m).
Llegada: Aparcamiento de Pineta tras hacer los dos picos de Astazu.
Desnivel de subida acumulado: Unos 500m.
Desnivel de bajada: Unos 1800m.
Tiempo empleado: 8 horas en total. Hacer los dos picos, comer y volver al aparcamiento.


Recorrido completo: Aparcamiento de Pineta – Balcón de Pineta (2612m) – Astazu Occidental (3012m) – Astazu Oriental (3071m) – Balcón de Pineta – Aparcamiento de Pineta.



Ascensión realizada junto a Iñaki. Algunas de las fotos son suyas.


Itinerario de los dos días por el Valle de Pineta.

INTRODUCCIÓN:

Estos picos son también conocidos con los topónimos aragoneses de Marmorés del Cul Gran (Astazu Oriental o Grande) y Marmorés del Cul Chicot (Astazu Occidental o Pequeño). Al Balcón de Pineta se le denomina en aragonés Bolán de Marmorés y al Valle de Pineta, la Balle Berde.

Quedamos Iñaki y yo en realizar esta actividad en dos días para de esta forma hacerla de una manera más relajada y disfrutando de estos entornos de gran belleza paisajística. Además esto luego nos resultó mejor el hacerlo así ya que arriba, en el Balcón de Pineta, la cantidad de nieve era tremenda y nos hubiera costado mucho esfuerzo para una sola jornada. Para ambos iban a ser nuestros primeros tresmiles de la zona de Ordesa por lo que tenían un gusto especial.

Como veníamos cada uno de un sitio diferente quedamos en Biescas para dejar allí un coche y dirigirnos a Pineta en uno solo, ya se sabe, desarrollo sostenible, menos contaminación…y más económico, vaya!!. La carretera es la N-260 que por el puerto del Cotefablo lleva a Torla y de allí a Boltaña y L´Ainsa para subir luego por el Cinca hacia Bielsa y Pineta.

APROXIMACIÓN:

Una vez en el aparcamiento que hay nada más cruzar el puente sobre el río Cinca dejamos el coche aparcadito, nos ponemos nuestros mochilones y nos dirigimos hacia el fondo del valle. La vista ya es aquí impresionante, tenemos ganas de ver todo esto desde arriba. 

Nuestras mochilas para dos días; ahí tiene que caber todo.
Vistas hacia el fondo del valle desde el aparcamiento del camping.

Al principio es pista forestal que va dando retuertas hasta llegar a un puente de madera sobre el río donde en pocos metros más adelante se coge un desvío señalizado que marca al Balcón de Pineta, entre otros destinos. El camino es cómodo y va subiendo entre bosque con multitud de helechos a nuestros pies.

Iñaki me hace una de sus artísticas fotos.
Todo es enorme, precioso y duro de subir. (Foto tomada a la vuelta)
Pasamos por un abrevadero/fuente y seguimos más adelante donde ya salimos del bosque y los pastos y las piedras serán el paisaje por el que transitaremos. En algunos momentos las zetas del camino se hacen duras pero también conseguimos así ganar altura rápidamente. El Valle de Pineta va quedando cada vez más abajo, bonita vista según se sube.

Cerca del final podemos apreciar el bonito Valle de Pineta.
Atravesamos varios torrentes y tras tres horas de caminata el Balcón está ya cerca, solo queda pasar un nevero residual que con una marcada huella nos dejará arriba, en el final del recorrido de este primer día. 

Iñaki subiendo por el nevero cercano al Balcón de Pineta. Ya casi estamos arriba.
Disfruto mirando las vistas desde el Balcón de Pineta. No te cansas de mirar.
 
Las vistas sobre el Valle son impresionantes y no quiero olvidarme de la visión de la Norte del Perdido y el Cilindro, vigilantes de altura de este valle colgado que es la zona de Marboré/Marmorés de Pineta; los Astazus asoman al fondo. 

Algunos se flipan un poco con el tema de las banderitas tibetanas...

La Cara Norte de Monte Perdido muestra sus seracs mientras los últimos rayos de sol acarician su cima.

Hacemos una merienda-cena temprana y montamos la zona de vivac donde pasaremos la noche. Hay varios sitios por esta primera parte del Balcón así que elegimos el que más nos gusta. Más adentro la nieve impide localizar los otros vivac que debe haber pero no se ven. 

Iñaki, orgulloso después de montar con éxito su techo-tienda para vivaqueos.

Ya es hora de ir pensando en meterse dentro; el sol ya se ha puesto y refresca bastante.

ASCENSIÓN al ASTAZU OCCIDENTAL:

Nos levantamos temprano, más para ver el amanecer que por el propio hecho de andar, con lo que a las 5.45 nos ponemos en pie, nos abrigamos y comenzamos una sesión fotográfica que nos llevará un buen rato antes de desayunar. El sol quiere salir por la zona de La Munia y Robiñera y el espectáculo de colores rojizos y anaranjados es sublime.






Unas decenas de fotos después y una vez recogido todo nos ponemos en marcha camino de nuestros objetivos de hoy, los Astazus.

El camino transcurre hacia el fondo del valle dejando el lago de Marmorés a nuestra derecha sin acercarnos demasiado a él. Con los crampones calzados, pues la nieve está dura a estas horas, vamos abriéndonos paso en dirección al collado de Astazus por donde atacaremos al primero de ellos, el Astazu Occidental. El collado se ve bien con sus formas redondeadas y tiene a su derecha en el sentido de la marcha al primer pico de hoy.  


Vista hacia donde debemos dirigirnos, el Collado de Astazus.

Ganando altura por la, todavía, dura nieve.

Cuando llegamos al collado (2955m) quedamos impresionados de la vista que hay aquí hacia la zona norte de Gavarnie; hay que verlo para poder expresar tanta belleza junta. Desde los Picos de la Cascada hasta el Taillón vemos toda la zona fronteriza de Ordesa y Gavarnie. 

Uno de los mejores miradores del Pirineo. Impresionante toda la pared de Gavarnie.

Un lugar mágico rodeado de belleza.
Nueva sesión de fotos y aquí, junto a las piedras, decidimos dejar las mochilas y encaramarnos a la cresta que en unos pocos minutos nos deja en la cima del Astazu Occidental.

Iñaki progresando por la cresta, con lo poco que le gustan...

Cima del Astazú Occidental (3012m).

No es una cresta complicada, es breve y se hace andando; con cuidado, eso sí, de no tropezar pues una caída sería fatal a esta altura. Contentos por estar en la primera cima del día sin ningún percance hacemos las fotos de cima y vemos como el Astazu Oriental se yergue orgulloso mostrando su cresta, invitándonos a ir a por él y no escatimaremos esfuerzos para llegar a su cima. Será nuestro siguiente objetivo.

ASCENSIÓN al ASTAZU ORIENTAL:


Una vez en la cima del Astazu Occidental sopesamos la idea de bajar por la cresta hasta el collado de Swan que separa ambos Astazus pero al no verlo demasiado claro preferimos volver a por nuestras mochilas y hacer un flanqueo a media ladera del Astazu Occidental dirigiéndonos al siguiente collado. Volvemos pues a ponernos los crampones y en una media hora o así alcanzamos el otro collado, el de Swan, famoso por el corredor que sube por la parte francesa hasta aquí. 

Dejamos las mochilas en este collado (2968m) y comenzamos a subir por el lomo de este pico que en este caso es más larga la subida a su cima y con algún momento en el que utilizaremos las manos pero sin demasiada complicación conseguimos llegar arriba y disfrutar de esas vistas privilegiadas que tiene este Astazu. 

El panorama es extenso hacia la parte francesa.

Cima del grande de los Astazu (3071m).

Fotógrafo fotografiado en plena faena.

Esta foto es una de mis favoritas, el contraste entre el negro y el blanco, el hombre y la montaña, tan pequeños e insignificantes frente a ella.

Hacemos las fotos de la cima y bajamos a por nuestras mochilas en el collado Swan y ya sin crampones pues la nieve se ha vuelto muy blanda y pesada bajamos de manera rápida por todo el valle de Marboré/Marmorés para llegar al Balcón de Pineta donde comeremos que ya iba apretando el hambre. Después solo resta ir descendiendo ya sin prisas hacia el fondo del valle satisfechos de lo que hemos hecho estos dos días.
 
Vistas del Ibón de Marmorés a la bajada, que permanece aún cubierto de hielo.

El Refugio de Tucarroya asoma en la brecha del mismo nombre.

Alguien preguntó un día por qué llamaban a este valle La Balle Berde...

Última mirada atrás, queda muy arriba ya el Balcón.