LA FRASE DEL MES

LA FRASE DEL MES: "Buscad la belleza, es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo" (Ramón Trecet).

Del Diente de Alba al Sayó. Repóker de tresmiles. (19-20 de Julio de 2011)

De nuevo la cordada Juan Carlos-Mava vuelve a reunirse con otro objetivo en mente, hacer los Picos Occidentales de la Maladeta junto al Diente y Muela de Alba. De haber ido las cosas rodadas hubiéramos ascendido siete tresmiles (o incluso 8) en una mañana pero, una vez más este verano, las condiciones climatológicas frustraron completar la ruta y ésta tuvo que ser recortada. Al final, el Pico Cordier y el Pico Le Bondidier tendrán que esperar mejor ocasión para ser hollados aunque de todas formas, subir 5 tresmiles del sector Maladeta y llegar a las 15.30h a la Besurta tampoco está mal.

Mapa del recorrido:

Mapa del recorrido completo desde la Renclusa.

En este mapa hay que diferenciar la subida, que realizamos por el torrente del Diente y el collado entre el Diente y la Muela de Alba, y la bajada por el Collado Superior de Alba y el torrente del Alba.

Recorrido realizado: Refugio de la Renclusa - Collado entre el Diente y la Muela de Alba - Diente de Alba (3136m) - Muela de Alba (3118m) - Punta Delmás (3170m) - Pico Mir (3185m) - Pico Sayó (3220m) - Collado Superior de Alba - Refugio de la Renclusa - Besurta.

Datos técnicos de la jornada: 


Descarga del track en wikiloc: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1899492

Perfil con los datos del GPS.

Salida: Refugio de la Renclusa (2140m).
Ascensiones: Diente de Alba, Muela de Alba, Punta Delmás, Pico Mir y Pico Sayó.
Desnivel positivo acumulado: 1170m.
Tiempo empleado: 7 horas incluyendo paradas.

DESCRIPCIÓN DE LA RUTA:

Llegamos a Benasque a las 14.00 y nos metemos un menú del día entre pecho y espalda tan ricamente ya que la aproximación hasta el que será mañana nuestro punto de partida no nos llevará mucho tiempo ni esfuerzo. Nada que ver con la larga aproximación que hicimos en este valle hace dos semanas, cuando vivaqueamos en los ibones de Bagüeña para los Eristes y las Forquetas. Tampoco tiene mucho que ver el menú de hoy con el del otro día, hoy han sido más rácanos con las raciones. Punto negativo para ellos.

Después de comer subimos con el coche hasta el aparcamiento que hay antes de llegar al Hospital de Benás. Está lloviendo y esto no nos gusta, las previsiones se cumplen pero no nos gusta mojarnos así que aguardamos en el coche donde, mientras tanto, nos vamos cambiando la ropa y poniéndonos las botas. Me acerco al autobús que sube a la Besurta a preguntar cuándo sale y me dice que en 5 min. En dos minutos estamos en él bien pertrechados para la marcha, sobre todo Juan Carlos que lleva puesta la capa de agua y todo... Cuesta unos 15 min. llegar con el autobús hasta el llano de la Besurta donde casualmente ha dejado de llover. Ponemos pues camino al refugio de la Renclusa donde dormiremos esta noche. El camino está muy trillado y marcado con señales, en unos 30-35 minutos nos plantamos en él. Las nubes encapotan toda la zona de las Maladetas, al rato volvería a llover y encima, esa lluvia sería nieve arriba. Mañana veremos qué pasa, cómo amanece y cuánta nieve recién caída nos encontramos.

Nos levantamos a 4.50h, desayunamos los primeros y pasadas las 5.30h de la mañana comenzamos a andar de noche con los frontales bajo un bonito cielo estrellado, sin nubes y con una gran luna; el día promete.
Salimos en dirección a los ibones de la Renclusa o de Paderna y pasamos por en medio de ellos, bueno, a la derecha una pleta de aguas remansadas y un torrente y a la izquierda el ibón propiamente dicho. Tras dejarlos atrás nos quitamos los frontales ya que la luz es más que suficiente a estas horas y se ve bien. Aprovecho para llenar agua pensando que no encontraría más arriba aunque luego comprobé que hay agua mucho más arriba, pero bueno, tampoco está de más ir prevenido.

Comenzando a caminar por la zona del torrente del Diente.

En este punto, nosotros tomamos un camino a la izquierda cuando en principio todo el mundo va por el normal hacia el Pico de Alba y luego gira al Este buscando el Collado Superior de Alba. Pues nosotros no, como de costumbre variamos algo y eso, aunque nos hizo ganar altura rápidamente, luego nos obligó a hacer un flanqueo por una zona de bloques horrenda ya que se movían con solo mirarlos, incluso los más grandes. Esta zona no daba ninguna seguridad; una vez en ella vemos que debemos desviarnos a media ladera hacia la derecha (Oeste) para enlazar con el camino que se dirige al Collado Superior de Alba.

Una vez salimos de esta zona vemos los dos collados que nos interesan, el Collado Superior de Alba y el que nosotros subiremos, el collado que separa el Diente de la Muela de Alba. La nieve caída la tarde anterior está polvo del frío que hace y de momento no nos influye en nuestro caminar.

Vemos ya la Muela (izda) y el Diente de Alba (dcha), primeros objetivos del día.

Es un corredorcillo inclinado y con la roca muy rota pero no es difícil, además nos dejará en un buen lugar donde dejar las mochilas y subir al Diente de Alba sin peso. Subimos dicho corredor dejando la nieve a un lado. Cuando llegamos al collado entre estos dos picos dejamos las mochilas y nos ponemos a trepar subiendo al Diente de Alba, es pronto y tenemos las energías casi a tope a pesar de haber ganado ya 1000m de desnivel desde el Refugio. En unos 5-10 min. desde el collado nos plantamos en la cima del Diente. Gran panorama desde su cima, el papá de todos estos es el Pico de Alba y alrededor se apiñan además del Diente y la Muela, la Aguja de Alba, los Incisivos de Alba (tresmiles fantasma) y la estupenda arista de los 15 Gendarmes.

Pico de Alba en primer término desde el Diente de Alba.
Si foto = Si cima. Diente de Alba (3136m).
Vista de la Muela de Alba desde la cima del Diente.
Desde el Diente vemos lo que subiremos después, Muela, Delmás, Mir y Sayó.

No estamos mucho tiempo en esta cima ya que hace frío y es mejor estar en movimiento, además de que la jornada es larga. Bajamos pues del Diente de Alba y recuperamos las mochilas. Rodeamos la Muela de Alba por la vertiente de Cregüeña y antes de llegar al Collado Superior de Alba dejamos las mochilas y comenzamos la trepada; no llega a ser excesivamente difícil ya que los buenos agarres y el estupendo granito facilitan la ascensión. En pocos minutos llegamos a la segunda cima del día, la Muela de Alba.

Flanqueo de la Muela de Alba por la vertiente de Cregüeña.
Segundo tresmil del día, Muela de Alba (3118m). Detrás asoma el Diente.
Posando en la cima de la Muela de Alba. Vista de la pared que hay que destrepar.

Tras el destrepe con cuidado de la Muela de Alba buscamos un lugar al sol en el Collado Superior de Alba donde pararemos un ratillo a hidratarnos y comer algo ya que no hemos descansado nada desde que salimos de la Renclusa. El viento sopla fuerte y es gélido pero un poco más abajo del collado se está decentemente. El cielo sigue claro aunque vemos alguna nube que quiere formarse pero no le damos demasiada importancia en ese momento. Luego nos condicionó la jornada.

Después de esta pausa ponemos rumbo hacia el nudo de aristas que forman el Pico Mir, el Sayó y la Punta Delmás. A partir de aquí la nieve reciente nos va a obligar a extremar las precauciones ya que no pisas con la misma seguridad, las piedras pueden moverse más de la cuenta o podemos resbalar en la nieve.

Subimos siguiendo los mojones que asoman entre la nieve y cuando hemos ganado una determinada altura parece que se abriera una "puerta" a nuestra izquierda y el terreno llaneara a partir de ahí, pero asomándonos un poco más adelante vimos que había un corte con una caída bastante grande por lo que desandamos lo hecho y seguimos subiendo hasta que vemos muy cerca la Punta Delmás y se llega prácticamente a su altura, en este punto destrepamos haciendo un contorneo que nos lleva a la vertiente del glaciar de la Maladeta pasando por algún punto expuesto pero con buenos agarres que nos deja en una brecha, el ambiente es magnífico.

Vemos la Punta Delmás desde el sitio desde donde destreparemos.
Juan Carlos destrepando una zona algo expuesta bajo una gran piedra.
Vistas hacia la cresta de las Maladetas. El cielo ya se estaba cubriendo.

Desde la brecha se empieza a trepar, primero por la vertiente de Maladeta y luego pasaremos a la de Alba para proseguir, ya casi arriba, por una repisa que nos deja en la cima de la Punta Delmás. Las vistas se limitan por las nubes pero aún se distinguen los picos de alrededor y abajo vemos la Renclusa que le da el sol. ¡Qué diferencia de día arriba y abajo!

En la cima de la Punta Delmás (3170m); bonito lugar.
Vemos la Muela, el Diente y el Pico de Alba desde la Punta Delmás.

Hacemos las fotos en la Punta Delmás y regresamos por donde vinimos para recoger las mochilas, que previamente habíamos dejado en el desvío hacia la Punta, y seguimos hacia el Pico Mir, próximo objetivo. Las nubes cada vez nos tapan más la visión, unido esto a la nieve que hay a esta altura da un aspecto totalmente invernal a la montaña en pleno mes de Julio.

Pico Mir entre tinieblas en el collado que lo separa del Pico Sayó.

Rodeamos por la ladera Oeste el Pico Mir entre bloques, repisas y mucha roca de tamaño medio entremezclada con la nieve, para alcanzar un pequeño collado que separa este pico del Sayó. Comenzamos a subir el Sayó pensando que era el Mir (las prisas tienen estas cosas...) pero al girarme hacia atrás veo que hay una cima bastante alta a nuestra espalda, así que pego un grito a Juan Carlos, que iba algo más adelantado, y bajamos lo poco que habíamos subido del Sayó para subir, esta vez sí, al Pico Mir.

No tiene ninguna dificultad destacable, únicamente tuvimos que tener algo más de cuidado en alguna roca mojada por la nieve y la humedad de la niebla. La pared que da hacia las Maladetas tiene un aspecto fiero pues cae en vertical hacia el glaciar y le da un toque de elegancia a este pico.

En la cima del Pico Mir había una cinta preparada para montar un rapel que te deja en una brecha que lo separa de la cima norte, este paso requiere realizar primero este rapel y luego una subida que algunos autores catalogan como de grado V+/VI con un paso de hombros para su acceso. No es nuestro nivel precisamente ni ganas que tenemos de subir a una cima gemela de la que nos encontramos; ahí se queda para los escaladores.

Cima del Pico Mir (3185m) con la Torre Cordier abajo, en el glaciar.

Bajamos de nuevo al collado que lo une al Pico Sayó y vamos a por él. Su ascensión no tiene mucha historia, si acaso habría que comentar que algunas piedras no están todo lo sujetas que parecen y eso te obliga a extremar las precauciones si se sube por aquí. Importante llevar el casco en sitios como estos de tanto trepe/destrepe pues las piedras pueden jugarnos una mala pasada.

Lo único reseñable es que nosotros subimos a toda cresta desde el Mir mientras otros que nos encontramos en su cima lo habían hecho plácidamente por la vertiente de Cregüeña, pero es que algunos somos un poco bestias.

Pico Sayó desde el collado entre éste y el Pico Mir.
Los dos de la cordada en la cima del Pico Sayó (3220m).

Charlamos un rato con los tipos que había en esta cima y esperamos unos minutos sopesando qué hacer, si continuar hasta el Cordier y luego Le Bondidier o volver. Esto siempre es un dilema porque basta que elijas retirarte, como así hicimos, para que al rato se empiece a abrir y deje un día despejado con la consiguiente cara de tonto (o enfado) que se te queda. En fin, son cosas que no sabes cuánto va a durar esa niebla, un cuarto de hora o tres horas, así que hay que contar también con estas jugadas del destino.

De cualquier forma, elegimos volver y cuando ya llegábamos al Collado Superior de Alba notamos que el sol acaricia nuestro cogote de nuevo, ha salido el muy bribón y se están deshaciendo poco a poco las nubes que cubrían las Maladetas hace tan solo unos momentos. Nuestra frustración es grande aunque tanto Juan Carlos como yo callamos, sabemos lo que pensamos ambos y no merece la pena enfadarse, hoy más que nunca puede aplicarse la machacona frase de "la montaña siempre estará ahí".

Como bajaremos por este collado y tiene bastante más nieve que el collado por donde subimos hace unas horas, nos ponemos los crampones y con cuidado, ya que hay nieve reciente sobre nieve helada abajo, poco a poco bajamos hasta la zona segura de rocas enormes donde pararemos a comer y... digerir nuestra pequeña frustración. El sol, cómo no, calienta ahora de lo lindo y toca que darse crema, ¡¡tiene narices la cosa!!

Después de comer bajamos camino de la Renclusa, aunque ahora bajaremos por el camino que debimos haber cogido por la mañana, el que une el Pico de Alba con la Renclusa; tiene hitos numerosos aunque a veces se pierden y hay que buscarlos un poco o echarle vistazo al GPS para asegurarnos de que vamos bien.

Un vistazo atrás de vez en cuando nos recuerda lo que hemos subido hace tan solo un rato:

Tresmiles ascendidos en esta jornada vistos en el descenso hacia la Renclusa.

Una vez que conectamos con el torrente de Alba seguimos por la agradable senda que nos llevará primero a la pleta e ibón de Renclusa/Paderna y luego al refugio mismo.

Bajando hacia la Pleta e Ibón de la Renclusa/Paderna.

En el refugio pagamos religiosamente nuestra estancia agradeciendo el trato recibido y nos ponemos en marcha camino abajo en dirección a la Besurta donde cogeremos de nuevo el autobús que nos dejará al lado del coche.

NOTA: Esta actividad pone un broche brillante a mis vacaciones ya que han sido muy fructíferas en lo que a montaña se refiere pues las saldo con 12 tresmiles (ya sumo 80) y muchas imágenes, sensaciones, lugares, etc. que no conocía y que ahora no se me olvidarán. Veremos qué nos depara el futuro próximo, ya hay planes cocinándose...

¡¡Cumplimos un año!!

Hola seguidores y curiosos del blog,

Esta semana cumple su primer año de vida "El Pirineo de Mava", un proyecto que nació con la idea de tener ordenadas todas mis actividades en la montaña a modo de archivador electrónico y que poco a poco ha ido convirtiéndose en algo más, en una página que visito con cierta frecuencia para comprobar que todo va bien y leer si hay comentarios nuevos que responder. 

Entre las actividades que voy haciendo cuando puedo sacar tiempo y las antiguas actividades que actualizo de vez en cuando voy conformando un blog que espero siga siendo del agrado de todos aquellos que lo visitáis y sobre todo de aquellos que os habéis hecho seguidores del mismo. En este momento sois 27, un número que en el momento de nacer este blog no pensaba alcanzar en tan solo un año. Gracias mil.

Mi objetivo es ir mejorándolo tanto estéticamente, como sobre todo, en contenidos y aunque hago menos ascensiones de las que me gustaría... me ilusiona ver cómo va aumentando el número de ellas así como ir aportando más datos para quien tenga a bien realizar cualquiera de las actividades que en este blog se describen. Últimamente veréis que pongo los perfiles que saca el GPS y cuando tengo un track "decente" lo subo a wikiloc para su libre descarga. También pongo el mapa y los datos técnicos de la actividad, todo ello sin querer dejar de lado la parte puramente de sentimientos en la montaña, el cansancio de un ruta fuerte, el asombro ante lo que vemos tras superar un collado, el frío que a veces pasamos, la soledad que buscamos, la rabia de no conseguir lo que pretendemos, o por el contrario, la alegría por llegar a la cima, siempre la cima.

La primera actividad que inauguró este blog fue la subida a los picos Estaragne-Campbieil, que junto a mi compañero habitual de pateadas, Juan Carlos, realizamos en Julio del año pasado (tenían que ser tresmiles!!). Después de ésta vinieron muchas más, y también empecé a meter actividades con la BTT que también es otra forma muy sana de conocer las montañas y disfrutarlas.

Coincidiendo con este año de vida del blog, esta misma semana alcanza la cifra de 10.000 visitas. Esto supone una gran satisfacción para mi y me ha sorprendido mucho esa acogida (más teniendo en cuenta que la página no contabiliza mis propias visitas).

Así pues, os agradezco vuestras visitas y apoyos para que esta página no decaiga y sigamos viéndonos unos a otros compartiendo nuestros pequeños o grandes logros en la montaña que hacen que la vida sea un poco mejor y las cosas se vean de diferente manera allá arriba, en la cima.




Casco de Marboré (3006m) y Taillón (3144m). (14-15 de Julio de 2011)

Ascensión en solitario a estas dos emblemáticas cumbres de más de 3000m ubicadas en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Hace años que llevaba idea de meterle mano a Ordesa y descubrir sus zonas más interesantes así como subir a los picos que superan los tresmil metros. Este año con la excursión por la Faja de las Flores y con estas ascensiones que a continuación describo puedo sentirme satisfecho, de momento.

Recorrido realizado: Bujaruelo - Puerto de Bujaruelo - Sarradets - Brecha de Roland (vivac) - Caso de Marboré (3006m) - Taillón (3144m) - Sarradets - Bujaruelo.

Datos del primer día:

Salida: Mesón de Bujaruelo (1340m)
Llegada: Brecha de Roland (2807m)
Desnivel: Unos 1500m.
Tiempo empleado: 4 horas y media (paradas incluídas)

Datos del segundo día:

Salida: Brecha de Roland (2807m)
Ascensiones: Casco de Marboré (3006m) y Taillón (3144)
Desnivel acumulado: 870m.
Tiempo empleado: Unas 8 horas (con abundantes paradas incluídas)

Descarga del track en wikiloc: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1859739

Perfil de la ruta en su segundo día.
Mapa con la ruta seguida.
Imagen de GoogleEarth con la ruta.
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA:

Salgo de La Almunia sobre las 9 de la mañana en dirección a Bujaruelo, donde llego a las 12 del mediodía. La pista de acceso a Bujaruelo está en muy buen estado, incluso en algunos tramos hormigonada lo que la hace agradable de recorrer y el coche no sufre para llegar a su destino como ocurre en otras pistas. Veo que hay bastante gente tanto en la zona de acampada como al lado del puente sobre el Ara, de hecho el día es magnífico y apetece estar al lado del río, e incluso los más atrevidos metidos hasta la cintura.

Me preparo pronto y salgo de aquí, las predicciones no son del todo buenas para hoy y pronostican un aumento de la nubosidad para la tarde con posibilidad de chubascos débiles así que espero que esto, si ocurre, sea ya cerca de mi destino, la Brecha de Roland junto a la cual vivaquearé y cumpliré así uno de mis sueños montañeros, por fin.

Puente sobre el río Ara y Mesón de Bujaruelo detrás.
La senda comienza tras cruzar el puente y enseguida gana altura con cortas zetas en las que se alternan pasos entre la vegetación frondosa con otros en los que el sol pega fuerte. Más arriba, encuentro una flecha que separa el camino que llevo hasta ahora, a la izquierda se dirige hacia el Ibón de Bernatuara y hacia la derecha al Puerto de Bujaruelo, este es el mío.

Flecha indicadora del camino hacia el Puerto.
Desde este punto se sale del bosque y ya solo encuentro ejemplares sueltos de pino y algo de arbustos pero poco más. El camino es muy claro todo el rato, va haciendo una media ladera y dejamos las horribles torres de alta tensión al otro lado del torrente de Lapazosa.

Aquí el camino es ancho y muy claro.
Voy a un ritmo rápido para mis costumbres pero me encuentro bien y además voy pensando en si me pillará el cambio de tiempo o me libraré. Según he ido ganando altura y salido del bosque empiezo a notar un viento frío que baja del puerto y lo que es peor, cada vez es más fuerte. No pintan bien las cosas. 
En 1h40min llego al Puerto de Bujaruelo/Gavarnie, es un pedazo de tiempo para mi, así que eso que llevo ganado.Lo peor de cuando llego al puerto es que la nubosidad es ya patente y el viento fuerte.

Puerto de Bujaruelo, detrás el camino hacia Sarradets.
Solo para un momento protegido en un vivac para ponerme algo que me abrigue más y beber un poco. Sigo mi camino por la ancha senda que sale aquí mismo, en dirección a Sarradets. Que sea tan ancha que parece una carretera tiene una explicación y es que por Francia se puede llegar en coche hasta el Col de Tentes, a solo un kilómetro del Puerto, aparte claro está del gran interés que despierta lo que luego veremos.

El camino va pasando bajo las moles de los Gabietos y más adelante del Taillón mostrando sus caras norte, pero yo no tendré suerte de verlas, al menos en su totalidad y es que las nubes ya están haciendo de las suyas.

Las nubes cubren la parte alta de la cara norte de Taillón y Gabietos.
Voy concentrado en el camino esperando encontrarme con todo lo que he leído y visto en fotos muchas veces pero que quiero ver por mi mismo, en persona. En esas estoy cuando llego al primer "obstáculo" del día, la cascada que baja del glaciar del Taillón. En esta época el único peligro es la torpeza de los turistas que hasta aquí se acercan y que a veces forman tapones, por lo demás y aún habiendo una cadena en un lateral no reviste ninguna dificultad. En invierno es otro cantar con la cascada helada.

Cascada del Glaciar del Taillón.
Superada la cascada se llega a un collado, el Col de Sarradets, en el que nuestra vista debería quedarse clavada y no saber nada más de lo que nos rodea, pero hoy no voy a tener esa suerte, las nubes me quitan gran parte del panorama que debería verse desde aquí. Primera decepción del día...

Circo de Gavarnie entre nubes. A destacar entre lo que poco que se ve, el Refugio de Sarradets y la Grande Cascade, al fondo.
En fin, ¿qué le voy a hacer? Camino unos pocos minutos camino del Refugio de Sarradets o de la Brecha donde pararé a comer tranquilamente y de paso esperaré a ver si despeja. Al lado del refugio hay una manguera de donde baja agua del glaciar así que aprovecho para coger agua para pasar la tarde, la noche y gran parte de la mañana ya que arriba no tendré en ningún sitio, al menos que yo sepa. Mientras, sigo esperando que despeje y se abra pero la Brecha cada vez está más tapada.

Intuyo la Brecha desde el Refugio pero en unos minutos ya no se verá.
No solo no despeja sino que encima empieza a llover, no es mucho pero tampoco puedo quedarme aquí parado como un pasmarote por lo que recojo y me pongo en marcha hacia arriba; al menos si se pone fuerte la cosa que me pille en el vivac, aunque antes tendré que encontrarlo que es la primera vez que vengo... Ufff, es todo incertidumbre y tener el tema un poco entre alfileres pero por otro lado también es la salsa de la montaña (esto es fácil decirlo a toro pasado, claro).

La primera parte de la subida es un pedregal bastante incómodo porque está muy roto y hace que los pies no traccionen bien, se deshace el terreno y la propia inclinación no ayuda nada. Más arriba llego al nevero que con la huella que tiene y lo blanda que está la nieve no hace necesarios los crampones y el piolet, además tampoco los llevo. Aquí la fina lluvia se convierte en granizo, no me hacen ninguna gracia estas condiciones aunque tampoco me sorprenden habida cuenta de las previsiones (a veces alguna web acierta y todo!!) Menos mal que dura poco y que estoy ya muy cerca de la Brecha, o eso creo ya que no veo nada.

Siguiendo la huella del nevero de la Brecha entre la niebla.
En fin, llego a la Brecha porque el camino me deja en unas piedras que a modo de escalones superan esos metros entre el nevero y la propia Brecha. De nuevo imagino más que veo el perfil de uno de los lados de la Brecha, el otro ni eso. No sé ni por dónde ponerme a buscar un vivac entre esta niebla pero me dirijo hacia la derecha según llego (Oeste) y en unos 20-25 metros encuentro un magnífico vivac cubierto y a resguardo del viento. Solo hay un problema, hay cuatro tíos metidos en él... Charlo con ellos y me dicen que están esperando que termine la lluvia para bajar a Sarradets, (menos mal!!) La niebla no se disipa pero al menos ha dejado de llover así que tras un rato de animada charla me despido de ellos y me dejan la que será hoy mi suite.

Vivac al lado de la Brecha; mi suite 5 estrellas.

Lo único que le podría achacar al vivac aquella tarde fueron las vistas pero cuando abrió el cielo a eso de las 21.45h o a la misma mañana siguiente la cosa cambió y de qué manera.

Y para muestra, un botón:


Vistas desde el vivac la tarde de la llegada.
Vistas desde el vivac a la mañana siguiente.

Mi plan aquel día era subir por la tarde al Casco y a la Torre de Marboré, ya que iba a dormir allí tan arriba me daba tiempo de sobra para poder hacerlos y dedicar el día siguiente al Taillón y quizás los Gabietos, pero las nubes dieron al traste con este plan, igual un poco ambicioso pero bueno, eran mis objetivos. Tuve que improvisar un nuevo plan para el día siguiente ya que hacer los 5 tresmiles en el día y volver a casa a una hora prudente se me antojaba algo difícil de cumplir, más teniendo en cuenta que se encuentran alejados unos de otros y no en cresta como en otras ocasiones. 

Como llegué tan pronto al vivac y no tenía nada que hacer el aburrimiento se apoderó de mi, entre buscar cobertura de móvil, que al final no encontré, e ir de aquí para allá me puse a cenar a eso de las seis y media y a poco de pasadas las siete estaba metido en el saco dormitando. Cerca de las diez de la noche y en un duermevela en el que me encontraba veo que el cielo se va despejando rápidamente, el viento deshace las nubes y empieza a dejar ver el Casco de Marboré, lo tengo justo enfrente con solo levantar la cabeza del suelo, impresionante. Sin pensármelo dos veces y pese al frío que hace me visto, me calzo y me voy a la Brecha, he venido a ver esto (y a subir tresmiles también) y no me lo voy a perder precisamente ahora. Comienzo a sacar fotos hacia todos los lados pero me centro sobre todo en la parte de la Brecha y el Casco; es todo enorme, me siento pequeño ante tanta grandiosidad y belleza, la Naturaleza se lo ha pasado pipa durante millones de años para hacer esto, hay que estar ahí y en ese momento para sentirlo, no he visto nada igual.

Atardecer al lado de la Brecha de Roland. El Casco detrás, vigilando.
Amanecer en la Brecha, no hay palabras.
Si el atardecer fue único, el amanecer superó mis expectativas. La foto anterior es una muestra de lo que viví. A las 6 de la mañana me desperté tras una bonita noche de luna llena (¿se puede pedir más?) y me acerqué a la Brecha a ver cómo el sol ganaba terreno poco a poco y se comía a la noche, todo un espectáculo de luz en un entorno inigualable.

Vuelvo al vivac a desayunar emocionado por lo vivido, recojo mis cosas y me pongo en marcha camino del Casco de Marboré. El día no ha hecho más que empezar y todavía tengo que ver muchas cosas que estaba deseando ver desde hace mucho tiempo. Una vez en marcha paso por debajo de la Brecha y la dejo atrás.

Dejo la Brecha atrás que sigue recibiendo los primeros rayos de sol.


Cerca de la pared voy siguiendo el camino bien marcado que me va llevando a otro famoso sitio, el "Paso de los Sarrios"; esto no es más que un faldeo por una zona rocosa y empinada que tiene una cadena para la gente no acostumbrada a estos pasos.

Paso de los Sarrios, con la cadena  que da seguridad.
Tras superar este paso hay que ir ganando altura y llegar a un collado, el Collado de los Sarrios. Desde aquí se ve la Torre y el sitio por donde debe subirse para llegar al Casco y a la Torre.

Torre de Marboré y abajo lugar de subida para Torre y Casco.
 
Yo, en este punto seguí un camino marcado que parecía querer flanquear la Torre pero al pasar este pico no vi una subida fácil y el GPS no me marcaba acceso por ahí por lo que volví hasta el punto donde se sube al Casco. Este tiempo perdido ya no lo recuperé y además me fastidió moralmente. Así que ya una vez localizado el acceso al punto desde el cual se sube tanto a la Torre como al Casco decido subir al Casco, que me llama más la atención. Dejo aquí la mochila. La abundancia de mojones no deja lugar a dudas de por dónde se sube. Paso algún nevero que todavía queda, luego sigo una senda muy marcada y al final toca apoyar un poco las manos para superar unas terrazas que dan acceso a la cima. Llego solo y el panorama a mi alrededor es grandioso, la vista hacia la Brecha y Taillón abruma y no digamos hacia la Torre y más allá, el Perdido.

Llegando a la parte final de la subida al Casco.
Mirada al Oeste: Taillón, Brecha y a lo lejos, Vignemale.
Mirada al Este: Torre, Picos de la Cascada, Marboré y al fondo, el Perdido.
Autofoto en la cima del Casco de Marboré (3006m).
Zoom hacia Monte Perdido, con la Torre de Marboré en primer término.
Cuando estoy sacando fotos llega otro montañero que va solo, es de Murcia. Charlamos un rato pero no mucho ya que hace bastante frío y viento.

El refugio de Sarradets visto desde la cima del Casco de Marboré.
Bajamos juntos al rato hasta donde confluyen los caminos de Casco y Torre. Hablamos de intentar la Torre pero él pasa del tema y yo me resigno a subirla en otra ocasión, ya me he despistado antes y aunque ahora veo claro por dónde se va, prefiero no asumir más riesgos e irme hacia el Taillón.

Así pues, regreso por donde vine y me dirijo de nuevo al Paso de los Sarrios y a la Brecha. Aquí paro un rato a beber y comer algo. Ya ha empezado a subir gente desde abajo así que antes de que llegue el grueso de los turistas pongo pies en polvorosa camino del Taillón.

La subida al Taillón no tiene ninguna dificultad técnica reseñable, el camino está marcadísimo al ser una ruta tan frecuentada y solo habría que tener algo de precaución en caso de haber nieve al pasar por la vertiente norte en el flanqueo del Dedo. El Dedo es un monolito rocoso enorme que forma la llamada Falsa Brecha con la Punta Bazillac. Sin nieve no hay riesgo.

El Dedo, paso previo a la ladera de subida al Taillón.
Una vez pasado el Dedo nos encontramos con la ladera pedregosa que forma el Taillón con su característica coloración y que desde su base vemos perfectamente las zetas que marcan el camino de subida.

El Taillón y su ladera de subida.
Veo que numerosas personas ya están subiéndolo y acelero el paso para evitar aglomeraciones, paso a unos cuantos y cuando llego a la cima estaríamos unas 6 ó 7 personas. No está mal del todo para ser el día que es, viernes 15 de Julio, un día depués de la fiesta del día nacional de "La France". Las vistas, una vez más, son hermosas. Destaca sobre todo la vista hacia el Circo de Gavarnie, también la vista hacia Gabietos, hacia Vignemale, Valle de Ordesa al Sur... etc.

Vistas hacia el Circo de Gavarnie desde la cima del Taillón.
Gabietos/Gabietous mirando hacia el Oeste desde el Taillón.
Cima del Taillón (3144m), otro de los grandes ha caído.
Ver los Gabietos tan cerca pero a la vez tan lejos me deja un poco tocado porque debo dejarlos para otra vez. La idea era ascenderlos y bajar por la Forqueta de Gabietos hasta Bujaruelo pero igual me lleva demasiado tiempo y no conozco realmente bien la zona, no es cuestión de alargar demasiado el día y lo visto por hoy ya es mucho premio.

Estoy poco rato en la cima, el día está despejado pero el viento es helador y no apetece quedarse mucho tiempo, así que me refugio un poco tras unas rocas y bebo, que lo necesito. Bajo tranquilo disfrutando de las vistas y, una vez más no puedo dejar de fotografiar estampas que nunca cansan por mucho que las veas:

Llegando a la Brecha tras subir al Taillón. El Casco de Marboré vigila mis pasos desde arriba.

Llego de nuevo a la Brecha donde hay una gran confluencia de gente, quiero evitar esperas y tapones por lo que bajo por unas rocas que me dejan al lado del camino de nieve y así puedo bajar sin "coger turno".

Ya llegan las hordas de turistas, menos mal que voy de bajada ya.
Cuando llego al Refugio de Sarradets cojo agua, que apenas me quedaba ya, y paro a comer algo más consistente que lo que llevo tomando durante toda la mañana. Así paso el rato viendo toda clase de personajes y echando unas últimas miradas a la Brecha, que hoy sí se deja ver en todo su esplendor y no como la tarde anterior.

La Brecha de Roland vista desde Sarradets.
Pero la guinda a estas dos jornadas montañeras estaba aguardando al final y es que hoy sí que iba a poder sacar la foto que tantas ganas tenía de hacer, la del Circo de Gavarnie desde el Col de Sarradets. Es la típica, sí, pero hay que estar ahí y sacarla; después quitarte la cámara de delante de la vista y extasiarse con la vista. Estoy seguro de que este es uno de los sitios más bellos de todo el Pirineo:

Circo de Gavarnie desde Col de Sarradets. Por fin pude ver este espectáculo.
La diferencia con la toma de la tarde anterior es enorme y ésta también fue una de las razones por la que decidí volver por el mismo sitio y dejar los Gabietos para otro día, no podía perderme esto, con ese día y encima tras haber pisado dos de sus grandes cimas, Casco y Taillón. Un día y medio en la montaña redondo (o casi).

Como digo volví sobre mis pasos, así que tuve que bajar por la cascada que hay tras bajar el Col de Sarradets intentando adelantar tapones y pronto ya estaba por el ancho camino que lleva al Puerto de Bujaruelo donde sin pararme seguí camino hasta San Nicolás de Bujaruelo sin percances y con las imágenes vividas durante ese día clavadas en mi retina para siempre. Volveré a terminar lo que dejé.