LA FRASE DEL MES

LA FRASE DEL MES: "Buscad la belleza, es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo" (Ramón Trecet).

Cresta Espadas-Posets. (22-23 de Julio de 2009)

Salida: Refugio Ángel Orús (2095m).
Llegada al punto más alto: Posets (3375m).
Desnivel: 1400m netos, unos 2100 acumulados.
Tiempo empleado para todo el recorrido: 9 horas y media incluyendo paradas.
Cobertura de móvil: En la cima de Posets escasa pero suficiente, en el Refugio nula.


Cimas ascendidas en el día: Tuca Forao de la Neu (3080m) - Diente Royo (3010m) - Pico Pavots (3121m) - Pico Las Espadas (3332m) - Tuca de Llardaneta (3311m) - Tuqueta Roya (3273m) - Pico Posets (3375m) - Diente de Llardana (3085m).

Ascensión realizada con Juan Carlos.

Croquis de la ruta seguida para las ascensiones.


INTRODUCCIÓN:

Tras unos cuantos intercambios de correos electrónicos sobre alternativas, posibles escapadas, previsiones meteorológicas  y tras conseguir yo el “permiso” que necesitaba nos dispusimos Juan Carlos, Iñaki y yo a desplazarnos hasta este bello rincón del Pirineo enclavado en la Ball de Benás para hacer unas pateadas por la zona. Iñaki decidió hacer un bonito recorrido circular (Ibones de Perramó, Escarpinosa y Batisielles), mientras que jcarlos y yo iríamos a la caza de unos cuantos tresmiles, en concreto 8 esbeltas cimas de más de 3000m que componen la llamada Cresta Integral Espadas-Posets.

PRIMER DÍA:

APROXIMACIÓN:

Quedamos en Huesca como punto de encuentro y de allí por la N-240 nos dirigimos a Barbastro donde se toma dirección Graus, más tarde Campo y siguiendo esta carretera tras pasar los congostos de Campo y del Ventamillo llegamos a la localidad de Eriste/Grist por la A-139. Tras pasar el pueblo, vemos una instalación hidroeléctrica que también debemos pasar y en unos metros hay un cartel indicador en la carretera que nos señala la pista que hay que coger a la izquierda de la carretera. Esta pista gana altura rápido y con fuerza pero al menos está asfaltada por lo que no hay problema. Es estrecha y hay que cruzar los dedos para no encontrarte con nadie en sentido contrario. El asfalto termina y comienza un tramo de piedra con algunos baches pero con cuidado y marchas cortas se pasa. Nosotros dejamos el coche en un ensanchamiento de la pista que hay a unos 1350m ya que el auto dijo basta y se negó a subir el tramo de pista que queda hasta el final, unos 10-15 minutos andando. Debió recalentarse o es que mis dos compañeros de aventura se han pasado un poco este verano con la comida…jeje.

Una vez dejado el coche convenientemente retirado de la pista, la seguimos hasta el final donde una zona bastante ancha permite el aparcamiento de una docena de coches. Aquí termina la pista, se llega a la conocida Cascada de Espigantosa y comienza la senda que nos lleva al Refugio de Ángel Orús por el PR-HU 11.


La bonita y conocidísima cascada de Espigantosa.

El camino discurre por bosque así que agradecemos la sombra que nos otorgan los árboles y sobre todo a estas horas, las seis de la tarde más o menos. No tiene pérdida ya que además de que es PR, está muy trillado por la gente que se dirige a hacer el Posets. Vamos dejando el torrente de la Aigüeta de Grist abajo a nuestra derecha según se sube. En una hora y veinte minutos llegamos al Refugio donde nos registramos y nos espera una cenita caliente y copiosa pero sobre todo una habitación limpia con baño dentro de la misma.

Ya llegamos al Refugio de Angel Orús o del Forcau.


SEGUNDO DÍA:

ASCENSIÓN A LA TUCA FORAO DE LA NEU:

Nos despertamos a las 5.40 para desayunar de los primeros, a las 6. Una vez desayunados y con algo de pereza nos preparamos, dejamos algo de peso innecesario en el refugio y a las 6.30 estamos andando. El camino es el que sale detrás del refugio, ganando altura por un sendero muy marcado además de por las abundantes personas que por aquí pasan, porque es una variante del GR-11, en concreto la GR-11.2 así que no hay pérdida. Llegamos en una media hora a la bifurcación señalizada en un poste con tres flechas de madera. Nuestro camino seguirá dirección Collado de Eriste mientras que Iñaki después de darle la brasa jcarlos para que se viniera con nosotros a la cresta sigue con su plan del recorrido entre ibones para lo cual toma el camino Collado de la Piana.

Cruce de caminos al poco de salir del refugio.
 
Tras despedirnos y desearnos suerte volvemos a caminar con ritmo firme, madrugar ayuda y a estas horas se anda muy bien. Después de un rato cogiendo altura y cruzando el torrente vemos asomar parte de la cresta donde luego estaremos, el collado de Pavots con su nevero característico nos saluda a lo lejos.

Ya asoma a lo lejos la cresta que subiremos.

El camino va dejando la entrada a la Canal Fonda a nuestra derecha y continúa subiendo sin demasiada pendiente. En un momento dado hay que estar atentos pues hay mojones a la derecha del camino pero no son fáciles de ver, menos mal que jcarlos más o menos sabía por dónde debía aparecer el desvío. El ibón de Llardaneta aparece abajo a nuestra izquierda, con los primeros rayos de sol acariciando sus aguas.

El gran ibón de Llardaneta.
 
Cuando se coge el desvío ya no se pierde, está menos marcado que el GR que llevábamos pero hay suficientes mojones para no desorientarse. Llegamos a un sitio que nos dejó boquiabiertos, casi dos horas después de haber salido llegamos a un “plateau” en el que reina la soledad, la piedra y el hielo, realmente sobrecogedor.

El territorio de la roca y el hielo.
Vemos ya la Tuca Forao de la Neu que debemos rodear a la par que ir ganando altura hasta alcanzar un collado que tiene al oeste del pico. Aquí si que se va un poco a las bravas pero no hay peligro, superando pequeñas gradas y dando el comentado rodeo llegamos al collado desde el cual no hay más que andar un poco para hollar la primera cima del día, la Tuca Forao de la Neu con sus 3080m, el aperitivo de un gran día de alta montaña pirinaica. El viento sopla en altura así que hay que abrigarse un poco con al cortavientos; hacemos las fotos, bebo algo y nos vamos para el siguiente.

Primer tresmil de la jornada, Tuca Forao de la Neu (3080m).

ASCENSIÓN AL DIENTE ROYO: 

Volvemos a la marcha después de la Tuca Forao de la Neu y ahora debemos regresar al collado previo a la cima y de aquí ir haciendo un flanqueo a media ladera para ir a salir a una de las horcadas que hay situadas entre el Pico Pavots y el Diente Royo. La bajada del collado no reviste ninguna dificultad y en principio el resto tampoco salvo un poco de orientación, pero en nuestro caso encontramos un nevero prácticamente helado que nos puso las cosas bastante difíciles. Cierto es que íbamos sin crampones ya que la cresta sabíamos que estaba limpia y la poca nieve que podíamos encontrar dábamos por hecho que a estas alturas de la temporada estaría muy blanda; craso error ya que este nevero debía recibir muy poca insolación y se encontraba durísimo, lo pasamos muy despacio y dando patadas al hielo para trazar los escalones por los que progresaríamos con mucha precaución pues un resbalón no era nada deseable. La opción hubiera sido bajar hasta casi el plateau anteriormente recorrido y volver a subir por el otro lado del nevero pero era mucho desnivel de bajada…

Así las cosas y una vez pasado el nevero, respiramos más tranquilos y aceleramos el ritmo para, por esa media ladera, ir a parar en medio de la cresta que une el Pavots con el Diente Royo. En este punto dejamos las mochilas, y nos vamos hacia el Diente Royo trasponiendo varias cotas que sobresalen sin llegar a esa "mágica" cifra de los 10 metros.

Arista hacia el Diente Royo.


Está algo más lejos de lo que en un principio pensamos, nos cuesta unos 15 minutos llegar a la segunda cima del día, el Diente Royo, de 3010m, el más pequeño de los tresmiles de la cresta. Podemos ver allí abajo el Ibón de Llardaneta y una fila india de chicos que quizás perteneciesen a algún campamento y que nos dieron una imagen curiosa con las aguas reflejando el sol. Fotos de cima a nosotros, a lo que todavía nos queda de cresta, a la zona de Eristes y Forquetas, etc. y vuelta a por las mochilas.

Los senderistas parecen hormiguitas desde aquí arriba.

ASCENSIÓN AL PICO PAVOTS: 

El viento arrecia en la cresta, viene de la parte de Biadós y algunas rachas incomodan el transitar por la misma; confiamos en que no nos haga desistir en nuestro empeño de acabar todo el cresterío. Una vez que hemos recogido de nuevo las mochilas nos ponemos en marcha para dar alcance a la  ya cercana cima del Pico Pavots. Ahora hay alguna trepada que nos sirve un poco de calentamiento para lo que viene después, ya que hasta el momento apenas hemos puesto las manos en la roca.

Juan Carlos abriendo camino cerca de la cima del Pavots.

Superamos una cota previa al Pavots, y en pocos minutos conseguimos llegar a la cima del Pico Pavots, de 3121m, con el mojón cimero y un palo puesto en él. Desde aquí empezarán las verdaderas dificultades de la cresta así que tomamos algo de líquido, hacemos las fotos de rigor y contemplamos lo que nos queda de recorrido, cinco tresmiles más nos esperan y no hay mucho tiempo que perder.

Cima del Pico Pavots (3121m). Detrás, todo lo que queda de cresta...

ASCENSIÓN A LAS ESPADAS:

Después de hacer el Pavots bajamos hacia su collado del mismo nombre donde hay un nevero que por lo que sé suele durar bastante pero como es venteado se puede pasar al lado sin pisarlo y sin ningún problema. El viento es más fuerte en el collado, así que cuando de nuevo volvemos a encaramarnos a la cresta tras este breve respiro por el collado vamos buscando más la vertiente Este que la Oeste. Como ya dije lo entretenido de la cresta se condensa en este tramo entre el Pavots y Las Espadas y es que es una sucesión de montículos y horcadas o pequeños collados por los que transitar a veces se pone algo chungo.



Hay en concreto un par de muros o zonas catalogados como de dificultad II+ donde se hace preciso el uso de las manos buscando las presas. No son excesivamente complicados si se está medianamente acostumbrado pero es más el estar medio colgado de una pared con el vacío a nuestros pies lo que puede dar más impresión, esto ocurre cuando se hacen un par de breves flanqueos por la vertiente de Biadós para salvar zonas inaccesibles si no es con cuerda. 

Pasamos una de estas zonas y luego cresteamos más o menos por el filo, a veces de pie y otras con someros apoyos de las manos. Las nubes pasan rápido sobre nuestras cabezas y nos fastidia perder esa visibilidad del paisaje, que siempre se agradece, al menos en la propia cresta no se pierde la visibilidad en ningún momento, algo que se torna imprescindible para no meterse en ningún lío y quedarnos atascados. Después de esta primera zona decidimos parar un poco en un lugar que me gustó especialmente, era apoyados en una gran roca que nos guarecía del viento a la vez que nos servía de respaldo para poder hidratarnos y comer algo, que llevamos ya unas horas sin comer apenas. Es como un balconcito a más de tresmil metros con unas vistas excepcionales. Nos hubiera gustado quedarnos más tiempo pero hay que apremiarse; aprovecho para ponerme los guantes, unos cortes previos hechos con algunas rocas y el frío me quitan algo de sensibilidad en los dedos y prefiero tenerlos calientes para lo que nos queda, que no es poco.

Uno de los muretes que hay que superar con cuidado.

Nos ponemos en marcha y tras pasar alguna trepada más, nos encaramamos ya en la ancha cima del pico Las Espadas. El panorama es soberbio, podemos divisar gran cantidad de montañas cuando las nubes lo permiten pero destaca una que tenemos ahí cerquita, el gran Posets, pronto llegaremos a él.

Cima del Pico de Las Espadas (3332m). Al fondo, el Posets.


ASCENSIÓN A LA TUCA DE LLARDANETA:


Conforme nos acercamos al final parece que las fuerzas van aumentando aunque realmente disminuyen, lo que sube es la moral ya que vas superando dificultades y cada vez estás más cerca de tu objetivo. Bajamos con precaución al collado que separa Las Espadas de la Tuca de Llardaneta, hay que estar atentos y a veces hay que poner las manos, sin más. En breve llegamos a uno de los pasos característicos de esta cresta, se trata del denominado “paso horizontal”, que no es sino una arista afilada de unos 15m de largo por la que se puede pasar andando si uno se ve con confianza.

El paso horizontal visto con zoom desde el Espadas.
Cruzando el paso horizontal con cuidado.
 
Tras este paso, toca trepada y ya estamos en otra cima, la Tuca de Llardaneta, de 3311m. Fotos rápidas en la cima, hacia Posets, hacia Las Espadas, etc. y una mirada al Diente de Llardana que nos espera ahí abajo. Vamos a por la siguiente.

Cima de la Tuca de Llardaneta (3311m)

ASCENSIÓN A LA TUQUETA ROYA:

Subir a este pico viniendo de la Tuca de Llardaneta no tiene ningún misterio, solo debemos bajar a un collado que separa ambas cimas y de ahí a la Tuqueta Roya en un suspiro, no más de diez minutos. La única precaución es la bajada a dicho collado ya que al llevar unas cuantas horas el cansancio y el exceso de confianza no son buenos aliados.
Como en el anterior pico, fotos rápidas de cima y de lo que nos rodea, tomar algo de líquido y en marcha de nuevo.

Vista del Diente de Llardana desde la Tuqueta Roya.
En la Tuqueta Roya (3273m). Detrás, el Posets, el gran Posets.
 
ASCENSIÓN AL PICO POSETS:

Desde la Tuqueta Roya no queda ya nada para alcanzar la segunda cima de los Pirineos, el Posets. Simplemente hay que bajar al Collado Arlaud o Brecha de Llardana (3225m) y desde aquí comenzar una subida algo desagradable por una ladera pedregosa que con una débil traza de senda va subiendo hasta llegar a la cima del Posets. A jcarlos no hay quien lo pare, yo voy más justo pero alcanzo la cima en breve con gran alegría.

Alcanzamos la cima del Posets, el segundo pico más alto del Pirineo.


Hemos conseguido hacer toda la cresta de Espadas-Posets y eso se refleja en nuestros rostros, tapando así la fatiga acumulada. Hacemos las fotos cimeras aunque las nubes apenas nos dejan unos segundos valiosos para aprovechar e inmortalizar el paisaje. Ya solo queda uno, el Diente de Llardana, y es de vuelta así que a por él.

Las nubes juguetean en el Diente de Llardana.
 
ASCENSIÓN AL DIENTE DE LLARDANA:

Bajamos pues del Posets por la vía normal que va a parar a la Canal Fonda. Nos cruzamos con un grupo de franceses que curiosamente van sin mochilas ni ropa de abrigo ni nada, extraña situación desde luego.
La bajada es por una pedrera con piedra suelta y menuda que nos deja en el llamado Collado del Diente (3010m). Aquí encontramos gente comiendo ya que es la hora pero nosotros que somos un poco raros… decidimos subir al Diente de Llardana antes de comer para lo que subimos un poco hasta unas grandes piedras donde dejaremos las mochilas. Desde aquí y con los bastones comenzamos a subir al Diente.

El Diente de Llardana se muestra inaccesible desde el collado.

Paradójicamente parece un pico inexpugnable visto desde el collado y solo apto para escaladores pero se puede subir perfectamente andando, e incluso como digo, con bastones ya que se trata de una serie de terrazas o repisas pequeñas (solo hay que poner las manos en un par de puntos por seguridad) que ganan altura cual escalones por lo que no es difícil en ningún momento. Lo que no quita para que no se deba resbalar bajo ningún concepto...

Así que en veinte minutos conseguimos llegar a su cima tras salir un momento antes a la arista que hay arriba.

Recorriendo los últimos metros de la arista cimera.
 
Desde la arista solo hay que recorrer unos metros y alcanzar el mojón cimero. Las vistas de toda la cresta que hemos hecho son magníficas, allí arriba quedan el Espadas, el Posets, Pavots, etc. En definitiva, un gran recorrido de alta montaña.

Juan Carlos y yo en el último tresmil de la jornada.
 
Descendemos al collado a recoger las mochilas y ahora sí, nos toca comer a nosotros con la satisfacción del trabajo bien hecho, jeje. Un rato después estamos bajando por la Canal Fonda y tomando el sendero que nos lleva al refugio Ángel Orús donde nos reunimos con Iñaki que también acaba de llegar de su caminata por los ibones. 

De regreso al refugio disfrutando del paisaje.

Pico Veteranos y Pico Gemelos. (8-9 de Julio de 2009)

Salida: Refugio de Biadós/Viadós (1760m).
Llegada: Pico Veteranos (3125m) y Pico Gemelos Ravier (3160m).
Desnivel: 1400m.
Tiempo empleado: Unas 4 horas incluyendo paradas.

Ascensiones realizadas con Iñaki y Juan Carlos.

Ruta seguida para la ascensión a los picos.
INTRODUCCIÓN:

Para hacer estas dos cimas, Pico Veteranos o Gemelo N y Pico de los Gemelos Ravier, empleamos dos días; el primero de ellos para hacer el viaje hasta el Refugio, cenar y dormir y el siguiente día fue para las dos ascensiones. No las teníamos todas con nosotros cuando llegamos al refugio pues la pernocta no la teníamos segura, dependíamos de alguna falta. Afortunadamente para nosotros hubo unas bajas y nos hizo un hueco la amable gente de Biadós.
La pista hasta el refugio es larga, unos 11 km de tierra en no muy buenas condiciones pero con cuidado y sin correr puede hacerse con un turismo normal. 

El refugio está bien, varias habitaciones grandes, baño común en el pasillo y dos comedores donde la cena fue correcta y el trato bueno.

Vista hacia el Macizo de Posets desde el refugio de Biadós.

ASCENSIÓN AL PICO VETERANOS O GEMELO NORTE:

Nos levantamos al día siguiente a las 6.30 para poder desayunar a las 7 ya que no daban los desayunos antes al haber un grupo numeroso de chavales. Hubiéramos preferido hacerlo antes, pero bueno, no pudo ser.

Así pues a las 7.45 comenzamos nuestra andadura hacia estos dos picos que constituyen la parte norte del Macizo de Posets. Son los dos últimos tresmiles de dicho macizo tras el propio Posets. La unión de estos dos picos con su superior es complicada, la Brecha Carrivé los separa como un tajo en el cual el terreno está muy descompuesto y no hay garantías de poder hacerlo con seguridad por lo que normalmente se opta por hacerlos en diferentes jornadas.

Salimos del refugio pasando al lado de las bordas de Biadós, muy conocidas en el Valle de Chistau. El sendero es muy cómodo y se dirige en todo momento hacia el Macizo de Posets, la enorme pared que vemos siempre al fondo. A los pocos minutos hay un desvío a la derecha que se dirige hacia el Collado de Eriste, Ibón de Millaris, etc. pero debemos obviarlo y seguir por nuestro camino a la izquierda. Aprovechando el frescor de la mañana el ritmo es rápido y aunque con esta senda no se gana demasiada altura al menos vamos recorriendo la distancia de manera agradable. Pasaremos junto a la cabaña de Puyarueso/Puyarruego a la media hora de salir del refugio, dejándola a la izquierda y una hora más tarde más o menos llegamos al Barranco de Añes Cruzes donde se encuentra la cabaña del mismo nombre. En este punto cruzaremos el torrente y nos dirigimos a la derecha enfilando hacia el Este. Hay que estar atentos a las primeras zetas del camino porque los caminos que hacen las vacas confunden como nos pasó a nosotros que seguimos cerca del río cuando en realidad el camino va ganando altura sobre el río, dejándolo en todo momento a nuestra izquierda y cada vez más abajo.

Una vez que retomamos al camino bueno, nos encaminamos ya sin dudas hacia el Puerto/Collado de Chistau que conecta con la vertiente de Estós.

Camino del Collado o Puerto de Chistau.
Disfrutando de las vistas hacia Bachimala.
 
Se encuentra a 2595m; paramos aquí donde aprovechamos para coger fuerzas e hidratarnos. A mi me hacen falta esas fuerzas ya que mi estado de forma no es el mejor y esta parada me viene muy bien.

Puerto o Collado de Chistau. Vista hacia el Valle de Estós.

Con el mapa vemos cuál es el sentido que debemos seguir a partir de aquí, a saber, hay que rodear el montículo que hay en el collado siguiendo al camino que baja a Estós para en unos minutos separarnos de este camino y dirigirnos a la derecha trazando pues un giro de 180º desde el collado. Dejaremos a nuestra derecha unas aguas someras que no constituyen ni siquiera la categoría de ibón. La cresta del Veteranos ya asoma desde aquí por lo que no hay pérdida y solo debemos seguir los mojones que una vez localizados son fáciles de seguir aunque al principio puede costar un poco encontrarlos, conviene estar atentos cuando dejamos el camino de Estós.

Ya en el sendero bueno, se remonta una pedrera que nos deja sobre una loma desde la que vemos el Ibón Royo de Posets. Dicho ibón permanece helado y la visita a este rincón merece la pena pues el entorno es muy bonito. Desde la loma debemos seguir progresando por la pedrera cada vez más inclinada y con piedrecilla más suelta hasta llegar a la Collada Negra, a 2878m, fácilmente identificable tanto por el color de la roca como por la forma característica de todo collado.

Pedrera hacia la Collada Negra.
Ibón Royo de Posets visto desde el camino a la Collada Negra.
Desde aquí tenemos una vista espectacular de la vertiente de Biadós y el viento que viene de allí nos recibe dándonos la bienvenida. No perdemos mucho tiempo y comienza la propia cresta del Pico Veteranos en este momento.

Comienzo de la cresta hacia el Veteranos.

Vamos ganando altura sobre unas gradas en las que hay que poner las manos en ciertos momentos pero que no pasa de un grado I en ningún momento. En algunos tramos incluso la cresta se ensancha y medio-llanea otorgándonos un respiro para relajarnos un poco y recuperar aire.

Cresteando hacia la cima donde espera Juan Carlos.

Salvamos una pequeña cota o antecima previa al Veteranos y tras pasar una horcada llegamos a la cima del Pico Veteranos donde ya ha llegado jcarlos que se encuentra haciendo fotos a todo trapo. 

Ya va quedando menos para la cima.

Llegamos a la cima Iñaki y yo donde nos hacemos todos las fotos cimeras antes de que las nubes lo tapen todo ya que el viento que viene de Biadós no hace más que traer nubes hacia la cresta. En unos momentos jcarlos y yo iremos a por la cima del Pico Gemelos Ravier continuando la cresta mientras Iñaki opta por quedarse aquí sacando fotos.

Cumbre del Pico Veteranos (3125m). Nubes por todos lados.
Cresta y glaciar de la Paúl visto desde el Veteranos.

 ASCENSIÓN AL PICO GEMELOS RAVIER:

Como digo, jcarlos y yo nos ponemos en marcha camino de la cima del Pico Gemelos por lo que comenzamos un descenso hasta la brecha que separa el pico ya ascendido del siguiente. No hay demasiados problemas y llegamos en unos quince minutos a dicho lugar donde se asoma hacia el glaciar de la Paúl.

Arista hacia el Pico Gemelos Ravier visto desde el Veteranos. Se nos ve a Juan Carlos y a mi pequeñitos sobre la cresta.

Desde este punto comienza la subida al Pico Gemelos Ravier y aunque la mayor parte de la cresta se hace andando hay algún sitio donde toca ayudarse con las manos. El mayor problema fueron las nubes que aunque no quitaron del todo la visibilidad sí que nos molestaron bastante la visión. En la pequeña cima hay un escueto mojón de piedras. Hacemos algunas fotos, lo que nos dejan las nubes y volvemos al Pico Veteranos donde nos juntamos con Iñaki para iniciar el descenso.

El glaciar de la Paúl desde el Pico Gemelos Ravier (3160m).
Arista hacia el Veteranos a la vuelta de hacer el Pico Gemelos.

El regreso lo hacemos por el mismo sitio por donde vinimos disfrutando ahora más del paisaje que nos rodea en este bello rincón del Pirineo que es el Valle de Añes Cruzes.

Un descansito en el camino de vuelta al lado del río.
Volviendo por el hermoso valle de Añes Cruzes.
Ya vemos el Refugio de Biadós/Viadós y algunas bordas.

Pico de Argualas, (3046m). (5 de Julio de 2009)

Salida: Balneario de Panticosa (1600m).
Llegada: Pico de Argualas (3046m).
Desnivel: Unos 1400m.
Tiempo de subida: 4 horas.
Tiempo de bajada: 2 horas y media.

Ascensión realizada con Carlos.

Croquis de la subida al Argualas.

 INTRODUCCIÓN:

Por fin pude desquitarme y subir a éste, el último tresmil que me quedaba de esta zona del Balneario de Panticosa. Y es que una vez por pereza después de subir al Garmo Negro y a los Algás, y otra por malas condiciones meteorológicas y estado de la nieve, el caso es que ahí se quedó siempre el Argualas. La idea de volver a subir y sobre todo bajar la enorme pendiente que supone llegar desde el Balneario al collado de Argualas o de Pondiellos según se elija itinerario, no era precisamente muy atractiva después de hacerlo en varias ocasiones pero por cabezonería quise tachar este pico de mi lista de “pendientes”. Así pues, una vez sacada la espinita la ascensión transcurrió como relato a continuación.

ASCENSIÓN: 

Poco antes de las nueve de la mañana empezamos a andar tras dejar el coche al lado del Ibón de Baños ahora que después de destrozar todo lo que han querido y dejarlo todo a medias los señores promotores/constructores han puesto pies en polvorosa y se nos permite a los mortales poder subir con el coche hasta el mismo Balneario. La mañana es fresca y la mirada hacia el macizo de Argualas nos descubre unas nubes que pasan entre las cimas pero que de momento no cubren totalmente la zona.

Vista hacia el macizo de Argualas desde el Ibón de Baños.
La subida transcurre bien al principio por la senda que va remontando las cascadas y llegamos a la Mallata Baja sin más historia. El fresco de la mañana hace que estos primeros pasos se afronten a gusto y sin el calor sofocante de otras veces. De la Mallata Baja a la Alta no hay más que seguir las amplias zetas que describe el camino e ir dejando progresivamente los pocos árboles que todavía crecen por aquí. Vamos siguiendo una senda que asciende al lado de un pequeño regato de agua.

Al poco tiempo debemos elegir si tirar hacia el collado de Pondiellos o hacia el de Argualas, nosotros iremos hacia este último como es lógico. La senda ahora va entre grandes bloques y nos introduce en una canal por la que baja un torrente. Esta canal recuerdo alguna vez haberla evitado yendo por la derecha y dando un rodeo largo, pero esta vez subimos por ella aunque baja bastante agua todavía del deshielo. Cuando salimos arriba un pedregal será lo que nos encontremos, vemos los dos collados cercanos y tiramos hacia la izquierda buscando el de Argualas. Mi cansancio ya va haciendo mella y es que es mucho tiempo sin estar en la alta montaña…

El pedregal pronto se ve cubierto por un gran nevero que asciende hasta el propio collado de Argualas. No nos ponemos los crampones aunque los llevamos debido a que la nieve está blanda y hay huella muy marcada. En este punto se produce el momento crítico de la jornada; las nubes lo cubren todo, en algún momento no vemos a 20 metros y eso unido al cansancio que llevo me hace dudar si seguir o no con la aventura.

Cerca del collado de Argualas. Las nubes entran y salen con rapidez.
Baja una pareja por el nevero y les pregunto cómo está la cosa arriba, a lo que me contestan que mejor que aquí, que arriba está más despejado aunque entran nubes y salen sin parar. Así que decidimos seguir hasta el collado y ver de primera mano el panorama. Este tramo me cuesta horrores superarlo pero cuando por fin llegamos al collado, las nubes están altas y efectivamente tenemos mayor visibilidad que antes. 

Nos dirigimos entonces, tras un breve descanso para abrigarnos un poco, beber y comer alguna cosa, hacia un promontorio que sale a nuestra izquierda en el sentido de la marcha. Tras subirlo (hay algunos mojones sueltos) y bajarlo de nuevo a una pequeña olla que hay entre dicho promontorio y la cresta de Argualas, dejamos las mochilas en este lugar y subimos así más ligeros buscando los trazos que nos llevan al mismo filo del cresterío entre los Algás y el Argualas.

Croquis de la subida a la cresta. El tramo discontinuo transcurre por detrás.

La subida es empinada pero nada difícil, en unos minutos y por un pedregal llegamos al filo de la cresta, seguiremos por ella unos pocos metros y en breve ante la imposibilidad de seguir por el mismo filo nos pasamos a la otra vertiente donde algún mojón nos va indicando la mejor manera de enfilar la corta subida que nos deja en la cima del Pico de Argualas.

Carlos en la cima del Argualas; el Garmo Negro destaca al fondo.

El objetivo está cumplido, hacemos unas fotos rápidas y por temor a que se cubriera más el cielo bajamos enseguida por donde vinimos a buscar de nuevo las mochilas y continuar con el descenso hacia el Balneario. 

Conseguido el último tresmil que me quedaba en la zona.

El descenso, quien lo haya hecho ya sabrá que se hace interminable ya que ves el Balneario allá abajo casi todo el tiempo y parece que no llegas nunca. Unas pocas gotas nos dan un susto pero se queda en eso, no llega a más y evitamos un remojón que no nos haría ninguna gracia. Aún así, en unas dos horas y media con algún descansillo llegamos abajo con la idea, al menos yo, de no volver a hacer este recorrido en mucho tiempo, que ya van unas cuantas veces…